Juan Calvino

Información general

El teólogo francés Juan Calvino, nacido el 10 de julio de 1509 y muerto el 27 de mayo de 1564, fué después de Martín Lutero el espíritu rector de la Reforma Protestante. Si Lutero tocó la trompeta para la reforma, Calvino orquestó la partitura mediante la cual la Reforma se convirtió en una parte de la civilización occidental. Calvino estudió en París, probablemente desde 1521 hasta 1526, donde fue iniciado en los estudios humanista y a los clamores por la reforma de la iglesia. Luego estudió Derecho a instancias de su padre, desde alrededor de 1525 a 1530. Cuando su padre murió en 1531, Calvino tornó de inmediato a su primer amor - el estudio de los clásicos y la teología. Entre 1526 y 1531, experimentó una clara conversión protestante. "Dios", escribió mucho más tarde, "por fin dirigió mi camino en otra dirección a través de la secreta brida de Su providencia". El primer trabajo publicado (1532) de Calvino fue un comentario al De Clementia, de Séneca. Le siguió una profusión de influyentes comentarios a libros de la Biblia.

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Su posición en Francia se volvió precaria cuando en 1533 su amigo Nicolás Cop, rector de la Universidad de París, dio una conferencia pública apoyando la reforma. Finalmente Calvino se vio obligado a huir en 1535 a Basilea, Suiza, donde escribió un librito acerca de sus nuevas creencias reformadas. Su propósito era ofrecer un resumen esencial de la fe cristiana y defender a los protestantes franceses, por entonces sometidos a graves persecuciones, como reales herederos de la iglesia primitiva. Esta primera edición (1536) de Institutos de la religión cristiana, de Calvino, contenía sólo seis breves secciones. Para la última edición (1559), había aumentado a 79 capítulos completos. Los Institutos presentan con incomparable claridad una visión de Dios en Su majestad, de Cristo como profeta, sacerdote y rey, del Espíritu Santo como dador de la fe, de la Biblia como la autoridad final, y de la iglesia como el pueblo santo de Dios. Su doctrina de la Predestinación es la deducción de Calvino desde su creencia en la maldad humana y de la misericordia soberana de Dios en Cristo.

Después de la publicación de los Institutos, Calvino tuvo la firme intención de dedicar su vida al estudio. En un viaje a Estrasburgo en julio de 1536, sin embargo, se vio obligado a desviarse a Ginebra, donde esperó quedarse sólo una noche. El apasionado Guillaume Farel, que había trabajado mucho para la reforma de esa ciudad, tenía otros planes. Amenazando a Calvino con la maldición divina, Farel le persuadió a quedarse. Los siguientes dos años fueron difíciles, ya que los rigurosos planes de Calvino para la reforma de la iglesia y la ciudad chocaron con la arraigada indiferencia moral de Ginebra. En 1538 Calvino y Farel fueron expulsados de la ciudad. Calvino prosiguió a Estrasburgo, donde pasó los mejores años de su vida como pastor de la congregación francesa de la ciudad. Durante su estadía en Estrasburgo, Calvino escribió un influyente comentario al libro de Romanos, supervisó la preparación de una liturgia y un salterio que más tarde usaría en Ginebra, y se casó con la viuda Idelette de Bure. Cuando los amigos de Calvino lograron el control del consejo de Ginebra en 1541, le pidieron que regresara, y él accedió a regañadientes. Durante los siguientes 14 años sus reformas enfrentaron acérrima resistencia. Algunos ginebrinos entonces, y muchos críticos más tarde, consideraron la moral de Calvino absurdamente severa, al prohibir el teatro e intentar introducir folletos religiosos y el canto de los salmos en las tabernas de Ginebra.

Otros han admirado la valentía de su convicción de que todo en la vida debe glorificar a Dios. Finalmente, los libertinos dieron un paso en falso en 1553, al dar apoyo indirecto a al hereje Miguel Servetus. Servet fue condenado a muerte en la hoguera y hacia 1555 la ciudad pertenecía a Calvino. La Iglesia Presbiteriana que instituyó estableció un principio de compromiso laico que tuvo gran repercusión en toda Europa.

Durante los últimos años de Calvino, Ginebra fue el hogar de muchos religiosos refugiados que deseaban poner en práctica una reforma como la de Ginebra en sus propios países. Las cartas personales de él y sus obras publicadas alcanzaron desde las Islas Británicas hasta el Báltico. La Academia de Ginebra, fundada en 1559, amplió el círculo de su influencia. Su lúcido uso del francés promueve ese idioma tal como la obra de Lutero difundió la incidencia del alemán. Para cuando murió, Calvino, a pesar de su personalidad reservada, había generado un profundo amor entre sus amigos y el intenso desprecio de sus enemigos. Su influencia, que se propagó por todo el mundo occidental, se hizo sentir especialmente en Escocia a través de la obra de John Knox.

Mark A Noll

Bibliografía
WJ Bousma, Calvino (1987); Q Breen, Juan Calvino: Estudio sobre el humanismo francés (1968); J Calvino, Institutos de la Religión Cristiana, ed. 1559; HJ Forstman, Mundo y espíritu: la Doctrina Calvinista de la Autoridad Bíblica (1962); THL Parker: Biografía de Juan Calvino (1975); R Stauffer, Lo humano en Juan Calvino (1971); F Wendel, Calvino: Origen y desarrollo de su pensamiento religioso (1963).


Juan Calvino (1509 - 1564)

Información Avanzada

A Juan Calvino se le considera el padre de la doctrina y teología tanto Reformada como de las Presbiterianas. Calvino nació en Noyon, Picardía. Su padre era un notario que servía al obispo de Noyon, y como resultado Calvino, mientras era todavía un niño, recibió una canonjía en la catedral que pagaría su educación. Aunque de que comenzó la formación para el sacerdocio en la Universidad de París, su padre, a causa de una controversia con el obispo y el clero de la catedral de Noyon, decidió que su hijo debía ser abogado y lo envió a Orleáns, donde estudió con Pierre de l'Etoile. Después estudió en Bourges con el abogado humanista Andrea Alciati. Es probable que se hiciera protestante mientras estuvo en Bourges.

Luego de la muerte de su padre Calvino regresó a París, donde se involucró con los protestantes de allí y como resultado tuvo que irse, pasando finalmente algún tiempo en Italia y en Basilea, Suiza. En esta última ciudad publicó la primera edición de los Institutos de la Religión Cristiana (1536). Después de recorrer Francia, decidió ir a Estrasburgo, ciudad protestante, pero mientras se detiene una noche en Ginebra fue abordado por Guillaume Farel, que había introducido allí el movimiento protestante. Después de una gran discusión, convenció a Calvino de quedarse y ayudar. Pronto, sin embargo, Calvino y Farel tropezaron con fuerte oposición y fueron obligados a abandonar la ciudad. Calvino partió a Estrasburgo, donde permaneció tres años (1538 - 41), como ministro a una congregación de protestantes franceses refugiados. Llamado de vuelta a Ginebra en 1541, se quedó allí el resto de su vida como líder de la Iglesia Reformada Aunque Calvino era el pastor de la iglesia San Pedro y dedicó gran parte de su tiempo la predicación, su mayor influencia provino de sus escritos. Tanto su latín como su francés eran claros y su razonamiento lúcido. Escribió comentarios a veintitrés de los libros del AT y sobre todos los del NT, excepto el Apocalipsis. Produjo, además, un gran número de folletos, devocionales, doctrinales y polémicos. Pero lo más importante de todo, sus Institutos, tuvieron cinco ediciones, expandiéndose de ser un pequeño libro de seis capítulos a una gran obra de setenta y nueve capítulos en 1559. También tradujo al francés las versiones originales en latín. Todas estas obras fueron ampliamente difundidas y leídas en toda Europa.

La influencia de Calvino no sólo se propagó ampliamente en su día a través de sus escritos, sino que su influjo en la iglesia cristiana continúa hasta nuestros días. Sus obras han sido traducidas a muchos idiomas, siendo una de las traducciones más recientes la de los Institutos al japonés. El resultado ha sido que sus doctrinas teológicas, así como sus posturas políticas y sociales han ejercido un fuerte influjo sobre los cristianos y no cristianos desde la Reforma.

WS Reid

(Diccionario Evangélico Elwell)

Bibliografía
THL Parker, Juan Calvino, WS Reid, ed., Juan Calvino: su influencia en el mundo occidental; GE Duffield, ed., Juan Calvino, J Cadier, El hombre que de Dios dominó; TB Van Halsema, Quién fue Juan Calvino; G Harkness , Juan Calvino, el hombre y su ética; J Moura y P Louvet, Calvino: una Biografía Moderna; BB Warfield, Calvino y Agustín; R Stauffer, Lo humano en Juan Calvino; F Wendel, Calvino.


Juan Calvino

Información Católica

Este hombre, sin duda el más grande de los teólogos protestantes y quizás el autor teológico occidental, después de San Agustín, más perseverantemente seguido por sus discípulos, nació en Noyon, Picardía, Francia, el 10 de julio de 1509, y murió en Ginebra el 27 de mayo de 1564. Una generación le separa de Lutero, a quien no conoció personalmente. Por nacimiento, educación y temperamento, estos dos protagonistas del movimiento de reforma diferían notoriamente. Lutero era un campesino sajón, y su padre, un minero; Calvino provenía de la clase media francesa, y su padre, abogado, había comprado la libertad de la ciudad de Noyon, donde ejercía el derecho civil y canónico. Lutero entró en la Orden de los Ermitaños Agustinos, hizo votos de monje, se ordenó sacerdote y se echó encima mucha animosidad al casarse con una monja. Calvino nunca fue ordenado en la Iglesia Católica; su formación fue principalmente en Derecho y humanidades, y no hizo votos. La elocuencia de Lutero le hizo popular por su fuerza, humor, insolencia y estilo vulgar. Calvino habló siempre a los educados, incluso cuando predicaba ante multitudes. Su enfoque es clásico; razona esquemáticamente y tiene poco humor; en lugar de golpear con una maza recurre a las armas de una lógica aplastante y persuade por la autoridad del maestro, no por los calificativos de un demagogo. Escribe en francés tan bien como Lutero en alemán, y al igual que éste, ha sido reconocido como pionero en el desarrollo moderno de su lengua materna. Por último, así como llamamos místico al doctor de Wittenberg, podemos sintetizar a Calvino como escolástico; da elocuente expresión a los principios que Lutero había lanzado tormentosamente al mundo en sus vehementes panfletos; y los "Institutos", tal como los dejó su autor, se han mantenido desde entonces como patrones de las doctrinas protestantes ortodoxas en todas las Iglesias conocidas como "Reformadas". Sus discípulos franceses llamaban a su secta "la religión", la que ha probado ser tal fuera del mundo romano.

El nombre de la familia, deletreado de muchas formas, fue Cauvin, latinizado a Calvinous según la costumbre de la época. Por alguna razón desconocida al reformador se le llama comúnmente Maître Jean C. A su madre, Jeanne Le Franc, nacida en la diócesis de Cambrai, se la describe como "bella y devota": ella llevaba a su pequeño a diversos santuarios y lo educó como buen católico. Por parte de padre, sus antepasados fueron marineros. Su abuelo se estableció en Pont l'Evêque cerca de París, y tuvo dos hijos que se hicieron cerrajeros; el tercero fue Gérard, que resultó fiscal en Noyon, donde nacieron sus cuatro hijos y dos hijas. Él vivió en la Place au Blé (Plaza del Trigo). Noyon, sede obispal, había sido durante mucho tiempo un feudo de la antigua y poderosa familia de Hangest, que lo consideraban su propiedad personal. Pero había una eterna pelea, en la que la ciudad tomó parte, entre el obispo y los canónigos catedralicios. Carlos de Hangest, sobrino del también conocido Georges d'Amboise, arzobispo de Rouen, cedió el obispado en 1525 a su sobrino Juan, convirtiéndose en su vicario general. Juan mantuvo la batalla con sus canónigos hasta que intervino el Parlamento de París, luego de lo cual se marchó a Roma, y por último murió en París en 1577. Este prelado tenía parientes protestantes; se le acusa de haber fomentado la herejía que en aquellos años estaba empezando a levantar cabeza entre los franceses. Las disensiones en el clero, en todo caso, abrieron a las nuevas doctrinas un campo promisorio, y los Calvino fueron más o menos contagiados por ellas antes de 1530. Los cuatro hijos de Gérard fueron ordenados clérigos y tuvieron prebendas a tierna edad. Al reformador le dieron una siendo un niño de doce años: se convirtió en cura de Saint-Martin de Marteville en el Vermandois en 1527, y de Pont L'Evèque en 1529. Tres de los niños asistieron al colegio local de los Capeto, y Juan demostró ser un estudioso capaz. Pero los suyos eran íntimos de gente importante, los de Montmor, rama de la línea de Hangest, lo que llevó a que acompañara a algunos de los hijos de aquellos a París en 1523, cuando probablemente su madre había fallecido y su padre había vuelto a casarse. Este último murió en 1531, excomulgado por los canónigos por no pagarles sus deudas. La causa fue, se nos dice, la enfermedad del anciano y no su falta de honestidad. Pero su hijo Charles, irritado con la censura, se inclinó hacia las doctrinas protestantes. Fue acusado en 1534 de negar el dogma católico de la Eucaristía, y murió fuera de la Iglesia en 1536; su cuerpo fue llevado públicamente al cadalso como el de un remiso. Mientras tanto, el joven Juan sufría su propio juicio en la Universidad de París, cuyo decano o síndico, Noel Bédier, se había opuesto a Erasmo y le daba duro a Le Fèvre d'Etaples (Stapulensis), famoso por su traducción de la Biblia al francés. Calvino, un "martinet", o alumno externo en el Collège de la Marche, conoció a este hombre (era de Picardía) y puede haber hojeado el texto en latín de su comentario a San Pablo, fechado en 1512, y que Doumergue considera el primer libro protestante procedente de pluma francesa. Otra influencia en el mismo sentido fué la de Corderius, tutor de Calvino, a quien éste dedicó después su notas sobre I Tesalonicenses afirmando que "si hubiera algo de bueno en lo que he publicado, se lo debo a usted". Corderius tenía un excelente estilo en latín, una vida austera, y sus "Coloquios" le valieron fama perdurable, pero cayó bajo sospecha de herejía, y por la ayuda de Calvino se refugió en Ginebra, donde murió en septiembre de 1564. Un tercer heraldo del "Nuevo aprendizaje" fue George Cop, médico de Francisco I, en cuya casa Calvino fue bienvenido y presenció las conversaciones religiosas de las que Cop gustaba. Y un cuarto fue Pierre-Robert d'Olivet de Noyon, que también tradujo las Escrituras, habiendo nuestro joven letrado, su sobrino, escrito en 1535 un prefacio en latín al Antiguo Testamento y uno en francés -su primera figuración como autor nativo- al Nuevo Testamento.

En 1527 la educación de Calvino, con no más de dieciocho años, estaba completa en sus grandes líneas. Había aprendido a ser un humanista y un reformador. Lo que dice de su "repentina conversión" a una vida espiritual en 1529, no debe tomarse literalmente; nunca había sido un ferviente católico, pero las historias de su mala conducta no tienen fundamento, y por un proceso muy natural se pasó al lado en que su familia estaba tomando posición. En 1528 se inscribió como estudiante de derecho en Orléans, hizo amistad con Francisco Daniel y luego se fue a Bourges por un año, donde empezó a predicar en privado. Margarita de Angulema, hermana de Francisco I y duquesa de Berry, vivía allí rodeada de muchos alemanes heterodoxos. Se le encuentra de nuevo en París en 1531. Wolmar le había enseñado griego en Bourges; de Vatable aprendió hebreo, y mantuvo alguna relación con el erudito Budaeus. Alrededor de esa fecha imprimió un comentario sobre el "De Clementiâ", de Séneca; fué simplemente un ejercicio académico, sin significación política. Desde luego, Francisco I estaba tratando severamente a los protestantes, y Calvino, ahora Doctor en Derecho en Orleans, preparó, según se dice, un sermón sobre filosofía cristiana que Nicholas Cop pronunció en 1532 en el Día de Todos los Santos, inmediatamente después de lo cual autor y orador debieron levantar vuelo perseguidos por los inquisidores del rey. Esta leyenda ha sido rechazada por los críticos modernos. En todo caso, Calvino pasó algún tiempo con Canon du Tillet en Angulema bajo una falsa identidad. En mayo de 1534 fue a Noyon, renunció a su canonjía y, se dice, fue encarcelado, pero habría huído a Nerac, en Béarn, residencia de la duquesa Margarita, donde de nuevo se encontró con Le Fèvre, cuya Biblia en francés ha sido condenado a la hoguera por la Sorbona. Su siguiente visita a París acaeció durante una violenta campaña de los luteranos contra la Misa, que concitó represalias; Etienne de la Forge y otros fueron quemados en la plaza de Grève, y Calvino, acompañado por du Tillet, escapó –no sin vicisitudes– a Metz y Estrasburgo, ciudad esta última en la que Bucer reinaba supremo. Los reformadores principales dictaban leyes desde el púlpito a sus adeptos, y este viaje resultó decisivo para el humanista francés, quien, aunque tímido y retraído por naturaleza, emprendió una guerra en papel con su propio soberano. La famosa carta a Francisco I está fechada el 23 de agosto de 1535 y sirvió de prólogo a los "Institutos", cuya primera edición salió en marzo de 1536, no en francés sino en latín. La razón de Calvino por interpelar al rey fue que se habían puesto pancartas en todo el reino denunciando a los protestantes como rebeldes. Francisco I no leyó esas páginas, pero de haberlo hecho habría descubierto en ellas un clamor, no por tolerancia, que el reformador despreciaba absolutamente, sino para acabar con el catolicismo en favor del nuevo evangelio. Sólo podía haber una Iglesia verdadera, dice el joven teólogo, de modo que los reyes debían poner total fin al papismo (para una reseña de los "Institutos", ver Calvinismo). La segunda edición es de 1539; la primera traducción al francés, de 1541; el versión final latina, en su forma revisada por el autor, es de 1559. Pero la de uso común, de 1560, tiene adiciones de sus discípulos. "Fue más obra de Dios que mía", dijo Calvino, quien tomó como lema "Omnia ad Dei gloriam" [“Todo a la gloria de Dios”, N. del T.]; y como divisa, en alusión al cambio que había experimentado en 1529, una mano que sale de un corazón en llamas.

Un capítulo muy discutido en la biografía de Calvino es la visita que por largo tiempo se creyó que le había hecho en Ferrara a la duquesa protestantes Renée, hija de Luis XII; las muchas historias que se refieren a ese viaje han sido dejadas de lado por los autores mejor informados. Todo lo que sabemos con seguridad es que en julio de 1536 el reformador, después de resolver asuntos familiares y atraer a dos de sus hermanos hacia las posturas que había adoptado, se propuso, a consecuencias de la guerra entre Carlos V y Francisco I, llegar a Basilea vía Ginebra. En ésta el predicador suizo Fare, que por entonces buscaba ayuda en su propaganda, le imploró tan vehementemente que se quedara y enseñara teología que Calvino, como él mismo relata, se sometió aterrado. No estamos acostumbrados a imaginar que el austero profeta se asustara tan fácilmente, pero como estudiante y novato en las responsabilidades públicas, puede muy bien haber dudado antes de sumergirse en las turbulentas aguas de Ginebra, por entonces en su etapa más tormentosa. No tenemos ningún retrato suyo de ese período; más tarde se le representa de estatura mediana, cargado de hombros, ojos penetrantes y amplia frente, y pelo castaño. El estudio y el ayuno le causaron los graves dolores de cabeza que sufrió continuamente. En la vida privada era alegre pero sensible, por no decir dominante, y sus amigos le trataban con delicada consideración. Sus hábitos eran sencillos; la riqueza no le preocupaba en absoluto y jamás se permitió un día feriado; su correspondencia, de la que quedan 4.271 cartas, se vuelca principalmente a temas doctrinales. Con todo, su carácter fuerte y reservado era evidente a todos aquellos con los que se relacionaba: Ginebra acató su Estado teocrático y las iglesias reformadas aceptaron su enseñanza como si hubiera sido infalible.

Así era el desconocido que Farel recomendó a sus compañeros protestantes, "este francés", elegido para disertar sobre la Biblia en una ciudad dividida contra sí misma. Ginebra tenía alrededor de 15.000 habitantes, y su obispo había sido durante mucho tiempo su príncipe, limitado, sin embargo, por privilegios populares. El vidomne, o alcalde, era el conde de Saboya, a cuya familia el obispado le parecía un derecho que desde 1450 se concedía a sus hijos menores. Juan de Saboya, hijo ilegítimo del obispo anterior, vendió sus derechos al duque que encabezaba el clan, y murió en 1519 en Pignerol. Jean de la Baume, el último de sus príncipes eclesiásticos, abandonó la ciudad, que recibió profesores protestantes de Berna en 1519 y de Friburgo en 1526. En 1527 fueron vencidas las armas de Saboya; en 1530 el partido católico fue derrotado y Ginebra se independizó. Tenía dos concejos, pero el veredicto final sobre medidas públicas recaía en el pueblo, que en 1534 designó a Farel, un converso de Le Fevre, como su predicador. Un debate entre las dos Iglesias, desde el 30 de mayo al 24 de junio de 1535, terminó en victoria para los protestantes; los altares fueron profanados, las imágenes sagradas destruídas, la Misa eliminada. Entraron tropas bernesas y el 21 de mayo de 1536 se aceptó el “Evangelio”, lo cual implicó la persecución de los católicos por los concejos, que actuaban a la vez como Iglesia y Estado. Los sacerdotes fueron arrojados a prisión, los ciudadanos, multados por no asistir a los sermones. Las mismas leyes fueron establecidas en Zurich, Basilea y Berna: la tolerancia no entraba en las ideas de la época.

Si bien Calvino no había introducido esta legislación, fue sobre todo por su influencia que en enero de 1537 los "artículos" que se votaron insistieron en la comunión cuatro veces al año, hicieron espiar a los delincuentes, establecieron una censura moral y castigaron con excomunión a los rebeldes. Habría un catecismo para los niños, que él redactó, y que se cuenta entre sus mejores escritos. La ciudad se dividió entonces en "jurantes" y "no jurantes", ya que muchos no juraron los "artículos"; de hecho, nunca fueron aceptados del todo. Ha habido dudas respecto de que Berna incluyó tópicos que a Calvino le eran indiferentes. Él fue gran figura en los debates de Lausana en defensa de la libertad de Ginebra, aunque los desórdenes continuaron en ésta, donde la insubordinación era común todavía. En 1538 el concejo exiló a Farel, Calvino y al evangelizador ciego Couraud; el reformador se fue a Estrasburgo, se convirtió en el huésped de Bucer y Capito, encontrándose en 1539 explicando el Nuevo Testamento a los refugiados franceses, por cincuenta y dos florines al año. El cardenal Sadolet había dirigido una carta abierta a los ginebrinos, que sus exilados respondieron. Sadolet instó a que cisma era un delito; Calvino contestó que la Iglesia Romana estaba corrompida. Concitó aplausos por su aguda capacidad como polemista en Hagenau, Worms y Ratisbona. Se quejó de su pobreza y mala salud, lo cual no le impidió casarse con Idelette de Bure, viuda de un anabaptista a quien él había convertido. Nada más se sabe de esta mujer, salvo que en 1542 le dio un hijo que murió casi al nacer, y que su propia muerte tuvo lugar en 1549.

Después de algunas negociaciones, Ami Perrin, Comisionado por Ginebra, persuadió a Calvino de regresar, lo que éste hizo de no muy buena gana el 13 de septiembre de 1541. Su vuelta fue bastante modesta. La constitución de la iglesia reconocía ahora "pastores, doctores, veteranos o ancianos, diáconos", pero el poder supremo residía en el magisterio. Los ministros tenían el arma espiritual de la palabra de Dios; el consistorio, en cuanto tal, nunca esgrimió el brazo secular. Los predicadores, dirigidos por Calvino, y los concejos, instigados por sus oponentes, a menudo entraron en colisión. Las ordenanzas de 1541, no obstante, continuaron vigentes; el clero, ayudado por laicos veteranos, disponía despóticamente y en detalle las actividades de cada ciudadano. Ginebra era una Esparta presbiteriana que se constituyó en ejemplo para Puritanos posteriores, que hicieron cuanto estuvo en su mano por imitar su disciplina. El patrón fue el Antiguo Testamento, aunque supuestamente los cristianos gozaban de la libertad evangélica. En noviembre de 1552 el Concejo declaró que los "Institutos" de Calvino eran “una santa doctrina contra la cual nadie podría hablar". De este modo, el Estado emitió decretos dogmáticos cuya fuerza ya se había experimentado, como cuando bajo acusación de impiedad Jacques Gouet fue encarcelado en junio de 1547, y decapitado en julio después de graves torturas; algunas de las acusaciones contra el desdichado joven fueron frívolas, y otras, dudosas. No es fácil determinar qué parte puede haber tenido Calvino, si es que la tuvo, en su juicio, pero la ejecución sí se le puede atribuir; dio, con mucho, mas lugar a agravio que el destierro de Castellio o las sanciones infligidas a Bolsec – hombres moderada que se oponían a posiciones extremas en disciplina y doctrina, y que cayeron bajo sospecha como reaccionarios. El reformador no desistió de su auto- impuesta tarea. En cinco años tuvieron lugar en Ginebra cincuenta y ocho sentencias de muerte y setenta y seis de exilio, además de numerosas privaciones de libertad a los más eminentes ciudadanos. El férreo yugo era inamovible. En 1555, bajo Ami Perrin, se intentó una especie de revuelta en la que no se derramó sangre pero aquél fue derrotado, triunfando la teocracia de Calvino.

"Me escandaliza mucho más" escribió Gibbon, "la sola ejecución de Miguel Servet que la hecatombe de Autos de Fé de España y Portugal". Esta autor atribuyó la enemistad de Calvino a malevolencia personal y tal vez envidia. Los hechos del caso están bastante bien comprobados. Nacido, quizás en Tudela, en 1511, Miguel Served y Reves estudió en Toulouse y presenció la coronación de Carlos V en Bolonia. Viajó a Alemania y en 1531 escribió en Hagenau su tratado "De Trinitatis Erroribus", obra fuertemente Unitaria que produjo gran conmoción entre los reformistas más ortodoxos. Conoció a Calvino y debatió con él en París en 1534, y fue corrector de pruebas en Lyon; investigó en medicina, descubrió la circulación menor de la sangre, y entró en fatal correspondencia con el dictador de Ginebra respecto de un nuevo volumen, "Christianismi Restitutio ", que tenía intenciones de publicar. En 1546 se acabó el intercambio de cartas. El reformador calificó a Miguel Servet de arrogante (se había atrevido a criticar los "Institutos" en glosas marginales), y pronunció la notoria amenaza de "Si viene aquí y yo tengo alguna autoridad, no le permitiré marcharse con vida". La "Restitutio" apareció en 1553 y de inmediato Calvino hizo delatar a su autor ante el inquisidor dominico Ory en Lyons, enviándole las cartas de 1545-46 de aquél y las glosas. Con ello el español fue encarcelado en Vienne, pero escapó con ayuda sus amigos, y fue quemado allí en ausencia. Una extraña fascinación le llevó a Ginebra, desde donde quiso travesar los Alpes. Llegó el 13 de agosto de 1553 y al día siguiente, Calvino, que divisara a su contrincante en el sermón, le hizo arrestar, habiéndose presentado el secretario mismo del predicador a acusarle. Calvino redactó cuarenta cargos bajo tres encabezados, relativos a la naturaleza de Dios, el bautismo de los niños y el ataque que Servet había aventurado a su propia doctrina. El concejo dudó antes de decidir la pena capital, pero el dictador, apoyado por Farel, lo obligó a ello. En prisión el culpable sufrió mucho y se quejó a viva voz. Los berneses y otros suizos votaron por alguna pena indefinida. Calvino creyó perdido su poder en Ginebra, mientras que el estigma de la herejía, según insistía, se aferraría a todos los protestantes si no se condenaba a muerte a ese innovador. "Que el mundo vea", le aconsejó Bullinger, "que Ginebra quiere la gloria de Cristo".

En consecuencia, el 26 de octubre de 1553 se pronunció sentencia de muerte en la hoguera. "Mañana muere", le escribió Calvino a Farel. Cuando se hubo ejecutado la sentencia, el reformador alegó que había querido mitigar la pena, pero no hay registro de ello en los documentos. El debatió con Servet en el día de la ejecución y presenció el final. Al año siguiente una defensa y apología recibieron la adhesión de los ministros ginebrinos. Melanchthon, en quien e las blasfemias del Unitario español habían causado gran indignación, aprobó enfáticamente con bien conocidas palabras. En 1554, empero, un grupo que incluía a Castellio publicó en Basilea un folleto titulado "¿Debe perseguirse a los herejes?", considerado la primera apelación de los tiempos modernos a la tolerancia. Beza respondió violentamente con un argumento a favor, y Calvino, que era su discípulo favorito, lo tradujo al francés en 1559. El diálogo "Vaticanus", escrito por Castellio contra el "Papa de Ginebra", no se llegó a imprimir hasta 1612. La libertad de opinión, como dijera Gibbon, "fue más la consecuencia que el designio de la Reforma".

Otra víctima del fiero celo de Calvino fue Gentile, de una secta italiana en Ginebra entre cuyos adherentes se contaban también Alciati y Gribaldo. Más o menos unitarios en sus puntos de vista, se les hizo firmar una confesión elaborada por Calvino en 1558. Gentile la suscribió a regañadientes, pero finalmente fue condenado y encarcelado como perjuro; huyó sólo para ser encarcelado dos veces en Berna, donde fue decapitado en 1566. La apasionado polémica de Calvino en contra de estos italianos evidencia el temor al socinismo que devastaría su viña. Políticamente él se apoyaba en los refugiados franceses, que ahora abundaban en la ciudad, más que equivalentes en energía -si no en cifras- a las antiguas facciones locales. La oposición se acabó. Su continua predicación, representada por los 2.300 sermones conservados en los manuscritos y una vasta correspondencia, dio al reformador una influencia sin precedentes en sus últimos años. Le escribió a Eduardo VI, colaboró en la revisión del Libro de Oración Común, e intervino entre los partidos rivales ingleses en el extranjero durante el período de María. En los problemas hugonotes se inclinó por los más moderados, y su reprobación a la conspiración de Amboise de 1560 le hace honor. Una gran institución literaria fundada por él, el Colegio, posteriormente Universidad de Ginebra, floreció extraordinariamente. Los estudiantes eran en su mayoría franceses. Cuando Beza fue rector tenía cerca de 1500 estudiantes de diversos grados. Ahora Ginebra enviabas pastores a las congregaciones francesas y se la veía como la Roma protestante. A través de Knox, "el campeón escocés de la Reforma suiza", que había sido predicador de los exilados en esa ciudad, su tierra natal aceptó la disciplina del Presbiterio y la doctrina de la predestinación como las expuso Calvino en su "Institutos". Los puritanos en Inglaterra también descendían del teólogo francés, cuya aversión a los teatros, danzas y amenidades sociales compartían plenamente. Se describía a la ciudad del lago Leman como sin delincuencia ni diversiones; Calvino tronaba contra los "libertinos", pero no hay pruebas de que alguna de tales personas hubiera puesto pié dentro de sus muros. La disposición fría, dura, pero recta de las Iglesias Reformadas, menos amable que las procedentes de Lutero, se debe enteramente a su fundador. Su esencia es un concentrado orgullo, el amor por el debate, el desprecio a los opositores; no tienen fiestas cristianas en su calendario, y son austeras hasta un odio maniqueo al cuerpo. El único arte que se tolera es la música, mientras no sea instrumental. Cuando falta el dogma el calvinista se convierte, como en el caso de Carlyle, casi en un estoico puro. "En Ginebra, como durante un tiempo en Escocia" dice JA Froude, "los pecados morales se trataban como delitos castigables por los magistrados". La Biblia es un código de derecho, administrado por el clero.

Calvino predicó y enseñó hasta el día de su muerte. En ningún caso hombre de edad, se fue desgastando en sus frecuentes controversias. El 25 de abril de 1564 hizo su testamento dejando 225 coronas francesas, de las que legó diez a su colegio, diez a los pobres, y el resto a sus sobrinos y sobrinas. Su última carta fue para Farel. Fue enterrado sin pompa en un lugar hoy indiscernible.

En el año 1900 se erigió un monumento en desagravio a Miguel Servet en la plaza Champel. Hace mucho que Ginebra dejó de ser sede del Calvinismo: es un punto de encuentro de librepensadores, propaganda socialista y conspiraciones nihilistas, pero en la historia se destaca como la Esparta de las Iglesias Reformadas, y Calvino como su Licurgo.

Publicación de información escrita por William Barry y transcrita por Tomas Hancil. Enciclopedia Católica, volumen III, publicado en 1908. Nueva York: Robert Appleton Company. Nihil obstat, 1° de noviembre de 1908. Remy Lafort, STD, Censor. Imprimatur. +John Cardenal Farley, Arzobispo de Nueva York.


Esta traducción ha sido hecha por: María Victoria Castillo



Este tema presentación en el original idioma Inglés



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