Gnosticismo

Información de carácter general

El Gnosticismo fue un dualismo filosófico-religioso que profesó la salvación a través del conocimiento secreto, o gnosis. El movimiento alcanzó un alto desarrollo durante el siglo II A. D. en las escuelas romana y de Alejandría fundadas por Valencio. Los eruditos han atribuido los orígenes del Gnosticismo a varias fuentes: los cultos mistéricos griegos, el Zoroastrismo, la Cábala del judaísmo, y la religión egipcia. Los cristianos primitivos consideraban a Simón Mago (Hechos 8:9-24) como fundador del gnosticismo. Su doctrina, como la de otros maestros gnósticos, no tenía nada en común con el conocimiento de los misterios de Dios que San Pablo llamó sabiduría (1 Cor. 2:7).

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Los dirigentes cristianos consideraban al Gnosticismo una sutil y peligrosa amenaza al cristianismo durante el siglo II, época marcada por aspiraciones religiosas y preocupaciones filosóficas sobre los orígenes de la vida, la fuente del mal en el mundo y la naturaleza de una deidad trascendente. El gnosticismo era percibido como una intento de transformar el cristianismo en una filosofía religiosa y de sustituir la fe en los misterios de la Revelación, por explicaciones filosóficas.

Las sectas gnósticas pusieron sus enseñanzas en complejos sistemas de pensamiento. Característica de su posición fue la doctrina de que toda la realidad material es malvada. Una de sus convicciones centrales era que la salvación se alcanza liberando el espíritu de su prisión material. Se dieron elaboradas explicaciones de cómo se produjo ese aprisionamiento y de cómo debía lograrse la liberación del alma. El Dios trascendente fue sacado de toda la materia por una sucesión de seres eternos intermediarios llamados eones. Estos emanaban en parejas (varón y hembra); la serie completa (usualmente 30) constituía el Pleroma, o plenitud de la deidad. Más allá del Pleroma estaban el universo material y los seres humanos que se salvarán.

En el pensamiento gnóstico, hay un germen divino aprisionado en cada persona. El propósito de la salvación era liberar este germen divino de la materia en que estaba perdido. Los Gnósticos clasificaban a la gente en tres categorías: (1) gnósticos, o seguros de la salvación, porque estaban bajo influencia del espíritu (pneumatikoi); (2) no plenamente gnósticos, pero susceptibles de salvación a través del conocimiento (psychikoi); y (3) aquéllos tan dominados por la materia, que no podrían salvarse (hylikoi). Los gnósticos a menudo practicaban un ascetismo excesivo, porque creían que de ese modo eran liberados por el espíritu.

El gnosticismo fue denunciado por los teólogos cristianos Ireneo, Hipólito y Tertuliano. En el siglo III, Clemente de Alejandría trató de formular un gnosticismo cristiano ortodoxo para explicar la diferencia en la perfección lograda por los individuos en su respuesta al evangelio. Paulatinamente el gnosticismo se fundió en el maniqueísmo. Hoy, los Mandeos son la única secta gnóstica sobreviviente. La investigación de los eruditos resultó fuertemente apoyada cuando en 1945 se descubrió una biblioteca copta gnóstica cerca de Naj Hammadi (Naj Hammadi Papyri), en el Alto Egipto.

Agnes Cunningham

Bibliografía
G Filoramo, Gnosticismo (1990); R M Grant, El Gnosticismo y el Cristianismo primitivo (1966); H Jonas, La Religión Gnóstica (1963); J Lacarriere, Los Gnósticos (1977); E Pagels, Los Evangelios Gnósticos (1981); J M Robinson, La Biblioteca de Naj Hammadi (1977).


Gnosticismo

Información Avanzada

Antes de la primera mitad del siglo XX, heresiólogos tempranos (defensores del cristianismo contra la herejía) como Ireneo, Tertuliano, Hipólito y Epifanio eran nuestras principales fuentes de información sobre los gnósticos. Estos heresiólogos eran durísimos en sus denuncias de los gnósticos, a quienes se percibía como desviando a los cristianos mediante la manipulación de las palabras y el torcer los significados escriturales. De particular interés para los intérpretes gnósticos fueron las historias del Génesis, el Evangelio de Juan y las Epístolas de Pablo. Utilizaron los textos bíblicos para sus propios propósitos. De hecho, gnósticos tales como Heraclión y Ptolomeo fueron los primeros comentaristas del cuarto Evangelio, pero Ireneo asimila tales interpretaciones a desmontar el hermoso cuadro de un rey y volverlos montar como el de un zorro (Adversus Haereses 1,8,1).

Los heresiólogos consideraron al gnosticismo como la combinación de la filosofía griega y el cristianismo. Por ejemplo, después de detallar las herejías gnósticas, Tertuliano exclama: "¿Pero qué tiene que ver Atenas con Jerusalén? ¿Qué consenso hay entre la academia y la iglesia? ¿cuál, entre herejes y cristianos? Fuera todas las tentativas de producir un cristianismo abigarrado de estoicos, platónicos y composición dialéctica" (en “Prescripciones contra los Herejes”, 7). Generalmente la opinión de los heresiólogos respecto al Gnosticismo fue considerada aceptable, incluso a fines del siglo XIX cuando Adolf Harnack definió el gnosticismo como "la aguda secularización del cristianismo".

La historia de las escuelas religiosas, de la cual Hans Jonas es un exponente contemporáneo, ha rebatido esta definición. Según Jonas, el Gnosticismo es un fenómeno religioso general del mundo helenístico, producto de la fusión de la cultura griega y la religión oriental. La "conceptualización griega" de las tradiciones religiosas de oriente, es decir, el monoteísmo judío, la astrología babilónica y el dualismo persa, se ven como la base del gnosticismo. Mientras que R M Wilson y R M Grant rechazan una definición tan amplia y en vez de ello sostienen una base primaria en el judaísmo helenístico, o apocalíptico judío, la ventaja de la opinión de Jonas es que reconoce el amplio espectro dentro de Gnosticismo; la desventaja es que en el concepto de religiones helenísticas incluye casi cualquier cosa.

La amplitud de las orientaciones gnósticas, sin embargo, ha sido confirmada por el descubrimiento de una biblioteca gnóstica en Naj Hammadi, Egipto. En los trece códices antiguos se incluyen cincuenta y dos tratados de varios tipos y orientaciones. Muchos presentan claramente una perspectiva gnóstica cristiana, donde lo más conocido son los tres evangelios llamados Valentinianos: el Evangelio de Tomás (integrado por una serie de breves dichos de Jesús), el Evangelio de Felipe (colección de refranes, metáforas y argumentos esotéricos), y el Evangelio de la Verdad (discurso sobre la deidad y la unidad que evoca el lenguaje del cuarto Evangelio, pero ciertamente inclinado hacia la mitología gnóstica y posiblemente relacionado con el Evangelio de la Verdad por Valentiniano, conocido en Ireneo). Entre los tratados gnósticos cristianos se encuentran también el Apócrifo de Santiago, los Hechos de Pedro y los Doce Apóstoles, el Tratado de la Resurrección, la extensa colección conocida como Tratado Tripartito, y tres ediciones del Apócrifo de Juan (la fascinante historia de la creación que implica una reinterpretación del relato del Génesis).

Pero no todos los tratados revelan una orientación pseudo cristiana. La Paráfrasis de Shem parece reflejar una perspectiva gnóstica judía. El Discurso sobre el Octavo y el Noveno es claramente un tratado hermético. El tratado más largo de la biblioteca (132 páginas) lleva la designación de Zoroastrianos y la pretende ser de Zoroastro. Una de las características interesantes de esta biblioteca es la presencia de dos ediciones de El Bendito Eugnostos, que parece ser un documento filosófico no cristiano aparentemente "cristianizado" en una producción denominada Sophia de Jesucristo. Finalmente, la presencia de un fragmento de La República de Platón entre estos documentos da testimonio adicional de la naturaleza sincrética del pensamiento gnóstico. Como resultado de lo captado por los gnósticos, los lectores percibirán cierta fluidez en las designaciones gnósticas.

Tipos de Gnosticismo

A pesar de una fluidez dentro de Gnosticismo, Jonas identifica dos patrones o estructuras básicos del pensamiento gnóstico. Ambas son estructuras mitológicas que intentan explicar el problema del mal en términos de su relación con el proceso de la creación.

Persa

Esta ramificación del Gnosticismo se desarrolló en Mesopotamia, refleja un dualismo horizontal asociado al culto de Zoroastro y se ejemplifica en su posterior forma gnóstica de maniqueísmo. En este modelo la luz y la oscuridad, los dos primeros principios o deidades, están enzarzados en una lucha decisiva. Esta lucha ha sido posicionalizada por el hecho de que, puesto que la luz trasciende y brilla más allá de su propio ámbito, las partículas de luz fueron capturadas por su acérrimo enemigo, la oscuridad. Por lo tanto, para lanzar un contraataque y recobrar sus partículas perdidas, la luz origina (o "emana") una serie de deidades subordinadas con el fin de dar la batalla. Del mismo modo, en su defensa la oscuridad pone en marcha un parto de subdeidades y dispone la sepultación de las partículas lumínicas en un mundo creado. Esta esfera cósmica se convierte en ámbito de combate para los protagonistas. El objeto de la lucha es ganar los seres humanos que llevan las partículas de luz y liberarlos de la prisión de este mundo de modo que puedan volver a la esfera de la luz celestial.

Siríaco

Este tipo surgió en el área de Siria, Palestina y Egipto y refleja un dualismo vertical mucho más complejo. En este sistema el principio fundamental es el bien, y la tarea de los pensadores gnósticos es explicar cómo emergió el mal del principio singular del bien. El método empleado es la identificación de cierta deficiencia o error en el bien. La solución Valentiniana al problema del mal es que el dios bueno (la profundidad fundamental) y su consorte (el silencio) inicia el proceso del nacimiento (o "emanan") una serie de deidades en parejas. La última de los deidades subordinadas (generalmente denominada Sofía, sabiduría) es infeliz con su consorte y desea, en cambio, una relación con la profundidad fundamental. Para la deidad ese deseo es inaceptable: le es extirpado a Sofía y excluído del reino divino (pleroma). Si bien Sofía es liberada así de su lujuria, la deidad ha perdido parte de su naturaleza divina. La meta, por lo tanto, es la recuperación de la luz caída.

Pero el deseo excluido (o Sofía más baja) no está consciente de su naturaleza caída y, dependiendo de las variados relatos, él o su descendiente, el Creador, comienza un proceso “demiúrgico” o de nacimientos que refleja parcialmente el proceso de "emanación" en el pleroma y en última instancia da por resultado la creación del mundo. La deidad superior (pleroma) por su divino mensajero (a menudo llamado Cristo o Espíritu Santo) engaña al Creador-Demiurgo al infundir en el hombre el aliento vital, y así las partículas lumínicas pasan a un hombre lumínico. La estrategia defensiva de la deidad más baja (reino del Demiurgo) es que es el hombre de luz está aprisionado en un cuerpo de muerte que, bajo la dirección del Demiurgo, ha sido formada por sus pseudosubdeidades, también conocidos como "los sinos" o identificados con el ámbito de los planetas.

El historia del Jardín del Edén se transformada entonces de modo que el árbol bíblico del conocimiento del bien y del mal se convierte en un vehículo de conocimiento (gnosis) establecido por el reino divino o pleromático. Pero el árbol de la vida pasa a ser un instrumento de servidumbre y dependencia establecido por el reino demiúrgico. El divino mensajero del pleroma anima a hombre a comer del árbol del conocimiento; y al hacerlo, el hombre descubre que el celoso Creador-Demiurgo (a menudo conectado con formas mal deletreadas de Yahvé, tales como Yaldabaot o Yao) no es de hecho el Dios fundamental sino realmente un enemigo de Dios. Así, y como resultado de la ayuda divina, el hombre llega a saber más que el Creador. Encolerizado, éste expulsa al hombre a un amnésico cuerpo terrenal, y el reino pleromático se vé forzado a iniciar un proceso de despertar espiritual a través del mensajero divino.

Con frecuencia se identifica al mensajero divino con la figura del Jesucristo cristiano, pero tal identificación tiene algunas alteraciones muy significativas. Puesto que el reino divino básicamente se opone a la creación del reino más bajo, los cuerpos cuando mucho son parte del proceso creado y por lo tanto necesitan sólo ser considerados como vehículos que la deidad puede utilizar para sus propios fines. El mensajero divino Cristo, con el fin de modelar la perspectiva divina, "adoptó" el cuerpo de Jesús en el momento del bautismo y lo dejó justo antes de la crucifixión. Es el "Jesús" resucitado, o Cristo, desprovisto de las restricciones corporales que, basado en el modelo, tiene el poder de despertar a hombre de su amnésico sueño. Esta asunción del cuerpo de Jesús por el mensajero divino generalmente se denomina "adopcionismo" y se relaciona con el docetismo, en el que Cristo parece ser simplemente un ser humano.

Son gnósticos aquellos instalados en un mundo donde son las personas espirituales (pneumatikoi) que poseen las partículas de luz y necesitan ser despertadas a fin de heredar sus destinos. En el mundo también están las llamadas personas psíquicas (psychikoi), que están un grado más abajo y necesitan esforzarse por cualquier salvación que puedan lograr. A menudo los gnósticos identificaron a tales psíquicos con los cristianos y comprensiblemente irritaron a heresiólogos cristianos tales como Ireneo. La tercera división de esta visión de la humanidad se compone de personas materiales (hylikoi o sarkikoi), que no tienen posibilidad alguna de heredar ninguna forma de salvación sino que están destinadas a la destrucción. Por consiguiente, debería ser obvio que tal visión de la antropología es muy determinista en su orientación.

La meta Valentiniana es el reingreso en el pleroma, que a menudo se simboliza por términos tales como "unión" o "unidad". No obstante, en documentos tales como el Evangelio de Felipe, el uso del término "cámara nupcial" puede sugerir un sacramento de unión. Tales expresiones destacan el hecho de que en muchos documentos gnósticos se emplea terminología sexualmente sugerente. Para algunos gnósticos los intereses sexuales pueden asociarse a un alternativa espiritual dentro de un estilo de vida ascético que parece surgir como prevención de no fragmentar aún más las partículas lumínicas en uno mismo a través del matrimonio o la relación sexual. Para otros, sin embargo )por ejemplo los seguidores de Marcus), el conocimiento espiritual se transfería, al parecer, mediante la cópula fuera del matrimonio.

En la muerte los Gnósticos, que habían experimentado el despertar, dejaban caer los jirones de mortalidad a medida que ascendían a través de los reinos de los sinos (o planetas). Así, pasando a través del purgatorio de los planetas, llegaban al final al límite (horos) o frontera (a veces llamada "la cruz") donde, desprovistos de todo que constituya el mal, eran recibidos en el reino eterno. El concepto de purgatorio en la tradición católica romana no deja de tener relación con el modelo de purgas en el pensamiento gnóstico.

La descripción antedicha es un modelo para entender el tipo siríaco de estructura gnóstica. Aún cuando esta estructura debe proporcionar un modelo útil para interpretar documentos gnósticos, es imprescindible reconocer la naturaleza sincrética del gnosticismo y la amplia variedad de formas que se evidencian. Los Setianos, por ejemplo, tenían a Seth como su representación humana, mientras que los Ofitas se centraban en el rol de la serpiente como dispensadora del conocimiento. Las vastas posibilidades de variación en estructura hacen de los estudios gnósticos una tarea interesante y exigente.

Los gnósticos obviamente recurrían a fuentes tales como el dualismo platónico y el pensamiento religioso de oriente, incluyendo ideas derivadas del cristianismo. Su uso de fuentes, sin embargo, a menudo dio lugar a un ataque a las mismas. Por ejemplo, los gnósticos emplean el concepto de sabiduría (meta de la filosofía griega) de tal manera, que se la hace causa de todo el mal en el mundo. Un ataque tan elaborado contra el concepto de sabiduría es mucho más hostil que las declaraciones de Pablo en 1 Cor. 1:22 - 2:16.

Además del sistema de Valentiniano y sus muchas formas relacionadas, la literatura hermética proporciona un dualismo verticalmente estructurado bastante similar. Esto surgió en Egipto, y la mayoría de los escritos parecen no tener, en general, relación con el cristianismo o el judaísmo, aunque el tratado principal del Corpus Hermeticum conocido como Poimandres puede no ser totalmente distinto del pensamiento del cuarto Evangelio. La literatura hermética suscita así el problema de los orígenes gnósticos. El problema de la datación

Debido a los problemas metodológicos relativos a los orígenes gnósticos, es imprescindible mencionar brevemente el Mandaeanism. En los años 1930 muchos eruditos se referían al Mandaeanism como pre-cristiano, a pesar de que los documentos usados en el proceso interpretativo se obtuvieron de la pequeña secta contemporánea en Persia. Por supuesto, no hay duda de que las tradiciones de esta secta bautismal (que refiere a Juan el Bautista) viene de un período muy anterior; pero no se sabe nada de cuánto tiempo antes del auge del Islam, que consideraba a los Mandaeano un grupo religioso válido que tenía escrituras sagradas y un profeta anterior a Mahoma. El problema de fechar es, por lo tanto, extremadamente difícil en todo el estudio del gnosticismo.

Algunos documentos, como los materiales herméticos, parecen evidenciar muy pocas influencias del cristianismo, mientras que otros pocos documentos, tales como el Sophia de Jesús, pueden ser redacciones cristianas de documentos no cristianos anteriores. Pero la pregunta que subsiste es cuándo surgió el gnosticismo. Claramente por la mitad del siglo II AD, había alcanzado su cumbre. Pero al contrario del Schmitalismo (el gnosticismo en Corinto) los opositores de Pablo allí apenas eran gnósticos. ¿Eran gnósticos los opositores descritos en Colosences o en Efesios? ¿Los eran en las cartas juaninas? Hoy en día es difícil leer el NT y quedar seguro de que los autores canónicos atacaban a los devotos o mitólogos gnósticos.

G L Borchert

Bibliografía
D M Scholer, Bibliografía de Naj Hammadi 1948 - 1969; J Robinson, ed., La biblioteca de NAj Hammadi en inglés; R M Grant, ed., Gnosticismo: libro de escritos heréticos desde el período cristiano temprano; W Foerster, Gnosis: selección de textos gnósticos; B Aland, Gnosis: Festschrift fur Hans Jonas; G L Borchert, "Ojeada a la amenaza gnóstica para el cristianismo, a través del Evangelio de Felipe", en Nuevas Dimensiones en el estudio del Nuevo Testamento, ed. R de N Longenecker y M C Tenney; R M Grant, Gnosticismo y cristianismo temprano; H Jonas, La Religión Gnóstica; E Pagels, El Evangelios Gnóstico; G Quispel, Gnosis als Weltreligion; W Schmithals, El gnosticismo en Corinto y Pablo y los gnósticos; R M Wilson, el problema y la gnosis gnósticos y el Nuevo Testamento; E Yamauchi, Pre-gnosticismo cristiano.


Índice Alfabético de la Biblioteca de Naj Hammadi

Los artículos de más arriba mencionan una gran biblioteca gnóstica copta descubierta en 1945cerca de Naj Hammadi (Naj Hammadi Papyri), en el Alto Egipto. Los 52 tratados de esta colección de rollos incluye lo siguiente:

(CREER contiene el texto completo de varios de éstos)


Esta traducción ha sido hecha por: María Victoria Castillo


La presentación original (en inglés) de este documento está en English language

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