Calvinismo

Información de carácter general

El Calvinismo, perspectiva religiosa protestante asociada a la obra de Juan Calvino, incluye las enseñanzas de éste y los últimos desarrollos de su visión del mundo. La doctrina de Calvino era católica en su aceptación de la Trinidad, la naturaleza pecadora del hombre y la obra salvadora de Jesucristo; era protestante en su compromiso con la autoridad última de la Biblia, la justificación por la Gracia sólo mediante la fé, y la servidumbre de la voluntad para la salvación; y fue reformada distintivamente en su énfasis en la soberanía omnipotente de Dios, la necesidad de disciplina en la iglesia, y la seriedad ética de la vida.

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En el sínodo de Dort (1618-19), los teólogos holandeses reformados formularon los llamados Cinco Puntos del Calvinismo, en respuesta a la doctrina Arminiana. Los Cinco Puntos son que

  1. La humanidad está espiritualmente incapacitada por el pecado;
  2. Dios elige incondicionalmente a los que serán salvados;
  3. La obra salvadora de Cristo se limita a esos elegidos;
  4. No se puede renunciar a la gracia de Dios;
  5. Aquellos a quienes Dios eligió en Cristo están salvados para siempre (Predestinación).

A comienzos del siglo XX el sociólogo alemán Max Weber y el economista inglés R H Tawney propusieron la muy debatida tesis de que el Calvinismo promovió el auge del capitalismo. Ya sea que estos sea cierto o no, no se puede negar que los calvinistas se han involucrado profundamente en los desarrollos políticos, sociales, educacionales y económicos. El puritanismo en Inglaterra y en Estados Unidos es, en mayor o menor grado, producto del espíritu calvinista.

El calvinismo proporciona la orientación doctrinal básica las iglesias reformadas y presbiterianas; las ramificaciones de algunas otras denominaciones protestantes, tales como la Bautista, también han recibido la influencia del calvinismo.

Mark A Noll

Bibliografía
A Dakin, El Calvinismo (1940); J H Leith, Introduccion a la Tradición Reformada(1977); J T McNeill, Historia y Carácter del Calvinismo, (1967); M Prestwich, ed., Calvinismo Internacional (1985); B B Warfield, Calvino y el Calvinismo (1931); M Weber, La ética protestante y el espíritu del Capitalismo (1950).


Calvinismo

Información Avanzada

Juan Calvino, a menudo considerado "el sistematizador de la Reforma", perteneció a la segunda generación de reformadores protestantes del siglo XVI, y reunió la doctrina bíblica sistemáticamente, como no lo había hecho ningún otro reformador anterior. Al mismo tiempo, no era un erudito en una torre de la marfil sino que un pastor que siempre pensó y escribió sus obras teológicas con la perspectiva de la edificación de la iglesia cristiana. Aunque sus opiniones no siempre han sido populares, y a veces han sido groseramente mal interpretadas, su sistema teológico ha tenido una influencia muy grande hasta el día de hoy, como lo prueba el hecho de que todas las iglesias reformadas y presbiterianas tienen a Calvino como el fundador de su posición doctrinal bíblico - teológica.

Scripture

El principio y la fuente formales del sistema teológico de Calvino se resume en la frase latina Sola Scriptura (únicamente las Escrituras). En un sentido estricto, Calvino era sobre todo un teólogo bíblico. Educado en las técnicas de la exégesis historicogramatical con sus estudios humanisticos y jurídicos, se remitió a lo que las Escrituras decían claramente y rechazó la cuádruple interpretación medieval que permitía la alegorizacón, la espiritualización y la moralización, insistiendo en que se debía tomar el significado literal de las palabras en su contexto histórico. Sobre esta base buscó desarrollar una teología que iniciaría de manera sistemática la enseñanza de las Escrituras. Sin embargo, Calvino no era un racionalista, puesto que enfatizó constantemente el hecho de que si bien la Biblia nos revela a Dios y sus propósitos, siempre permanece el misterio del Ser y de las consideraciones divinos, que ningún pensamiento humano puede penetrar. Deut. 29:29 era un versículo al que se refirió muchas veces.

El énfasis de Calvino sobre las Escrituras se debió a su creencia de que éstas son la palabra de Dios, y por lo tanto, la autoridad final para la creencia y la acción cristianas. No creía en una teoría del dictado, aunque en alguna ocasión se refirió a los escritores como amanuenses de Dios, sosteniendo que el Espiritu Santo, de maneras diversas y a menudo misteriosas, reveló la voluntad y obra de Dios y guió a los escritores en su registro de las mismas. Así, la Biblia es autoridad en todas las materias de las que trata, pero no trata de todo, como por ejemplo, de astronomía. El individuo llega a reconocer la Biblia como la Palabra de Dios no debido a argumentos lógicos, históricos o de otro tipo, sino principlamente por la iluminación del "testimonio interno" del Espiritu Santo.

Dios

Esto plantea la cuestión de cómo consideraba Calvino al Dios que así se había revelado. En esto aceptó la doctrina histórica de la Trinidad: Dios, que es Padre, Hijo y Espiritu Santo, iguales en sustancia, potencia y gloria. Además, puso gran énfasis en el hecho de que Dios es soberano, eterno y completamente autosuficiente. En consecuencia, no está sujeto ni al tiempo ni a ninguna otra entidad, como tampoco es reducible a categorías espacio-temporales de comprensión y análisis humanos. Para sus criaturas Dios debe ser siempre misterioso, excepto en la medida en que El mismo se les revele.

Este Dios soberano es la fuente de todo que existe, pero no porque todo lo que existe aparte de El sea una emanación del divino Ser, sino que El es la fuente de todas las cosas porque es su creador. Él ha hecho que todo exista, incluyendo la creación del tiempo y el espacio desde la nada. Ni Calvino ni sus seguidores han pretendido explicar cómo Dios creó todo, porque eso está en el ámbito del misterio de la acción de Dios. Tampoco creó Dios forzado por alguna necesidad, sino que libremente según su propio plan y propósito, que dieron lugar a un universo que era bueno.

Para Calvino y sus seguidores es importante también entender que el Dios trino no abandonó a la creación después de formarla, sino que continúa sosteniendo y manteniendo su existencia y operación. Los leyes físicas que gobiernan el universo material son resultado de la continua obra y acción del Espiritu Santo. Tal doctrina tuvo una incidencia importante en el desarrollo de la ciencia física hacia fines de los siglos XVI y XVII, habiendo influído en el pensamiento de Pierre de la Ramee, Bernard Palissy y Ambroise Pare en Francia; Francis Bacon, Robert Boyle e Isaac Newton en Inglaterra, y otros de los primeros científicos físicos.

Puesto que la soberanía de Dios sostiene toda su creación, en su providencia El lo gobierna y dirige al cumplimiento de sus propósitos últimos respecto de que todas las cosas sean solo para Su gloria (soli Deo gloria). Esta regla incluía incluso las acciones libres del hombre, de modo que la historia pudiera lograr el fin que Dios ha determinado desde toda la eternidad. Aquí hay otra vez un misterio que el calvinista está preparado a aceptar, puesto que lo está para aceptar el misterio último del Ser y acción de Dios.

El Hombre

Los seres humanos fueron creados a imagen de Dios, con conocimiento, justificación y santidad verdaderos. El hombre se vio como creación de Dios, puesto en la creación como administrador de la obra de Dios. Siendo a imagen de Dios, él también tenía voluntad libre, esto es, la capacidad de obedecer o de desobedecer libremente las órdenes de Dios. Al tratar con el hombre Dios hizo un convenio con él, prometiendo su favor y bendición a cambio de los cuales el hombre iba a gobernar y someter la naturaleza, reconociendo su cargo como señor de la creación bajo autoridad soberana del Dios trino. En la teología calvinista esto se conoce como Convenio de Obras.

A pesar de este lazo y la revelación manifesta de sí mismo por Dios, el hombre eligió creer que podría declarar su independencia respecto del Dios soberano. Tentado por Satanás, el hombre se afirmó como ser independiente adorando a la criatura más bien que al Creador, y cayó así bajo el juicio de Dios. El resultado fue la condena y el rechazo del hombre por parte de Dios, la corrupción total del hombre y su legado de la misma a sus descendientes a lo largo de toda la historia. Solamente por la gracia general o común de Dios la corrupción del hombre no ha resultado, ni resulta, completa o cabal en esta vida.

Dios soberano, sin embargo, no permitió que sus planes y propósitos se frustraran. Ya en la eternidad, como parte de su concejo secreto, elegió para sí a una gran cantidad de sus criaturas caídas, para que se reconciliaran con El. Dios no ha revelado nunca por qué lo hizo así; sólo ha dicho que lo decidió en su misericordia, porque muy bien podría haber rechazado a la humanidad por sus pecados. En la prosecución de este plan y propósito de redención el Padre envió al mundo al Hijo, segunda persona de la Trinidad, para pagar la pena del pecado de los elegidos y satisfacer cabalmente la justicia de la ley de Dios a favor de aquéllos. En el AT los profetas y patriarcas ansiaban la venida de Cristo, confiados en su prometida redención, mientras que en la iglesia del NT, que continúa hasta hoy, los cristianos contemplan lo que Cristo ya logró para ellos en la historia.

A los elegidos de Dios se les envía el Espiritu Santo no sólo para iluminarlos en la comprensión del Evangelio dispuesto en las Escrituras sino también para permitirles aceptar la promesa de perdón de Dios. Por este "llamado eficaz" llegan a la fe en Cristo como Aquél que los ha redimido, confiando en El como el único que ha cumplido todos los requisitos de Dios en favor de ellos. Así, es sólo por la fé (sola fidei) que ellos se salvan, a través del poder regenerador Espiritu Santo. Posteriormente, como pueblo de Dios deben vivir las vidas que, aunque nunca perfectamente santas, deben manifestar el hecho de que son Su pueblo, intentando siempre glorificarlo en pensamiento, palabra y hechos.

La Iglesia

La vida que ahora vive el pueblo de Dios la viven como que son el pueblo del convenio con El. Desde toda la eternidad el Dios soberano se propuso hacer un convenio con sus eligidos en y a través del representante de éstos, el Hijo, que en la historia los redimió por su vida sin tacha y sacrificio en la cruz del Calvario. En consecuencia, como ciudadanos de su reino ellos están llamados ahora a servirlo en el mundo, lo que hacen como iglesia. Tienen esa obligación tanto los creyentes adultos como sus hijos, porque el convenio se hace con unos y otros, como fue con Abraham y sus descendientes en el OT, y con los creyentes y sus descendientes en el NT. El bautismo significa esta entrada como miembros del cuerpo visible del pueblo de Cristo para los niños y los adultos, aunque en ambos casos los votos bautismales tomados por los adultos se pueden negar más adelante.

La Cena del Señor es el sacramento continuo que comparte el pueblo de Cristo en conmemoración de El y de su obra redentora. Pero, de nuevo, es sólo a medida que los elementos se reciben y comparten en la fe, que el Espiritu Santo bendice a los que reciben el pan y el vino, haciéndoles participantes espirituales en el cuerpo y la sangre del Señor.

En materia de organización de la iglesia, los calvinistas generalmente han concordado en que la iglesia debe ser gobernada por los mayores o ancianos, los que enseñan y gobiernan o supervisan, elegidos por la iglesia. Algunos, no obstante, creen que lo apropiado, o al menos lo permitido, es una forma episcopal de organización. Pero todos convienen en que, en lo posible, hay que mantener la unidad exterior, visible, de la iglesia, porque todos los cristianos son miembros del cuerpo único de Cristo. Por otra parte, los calvinists también han permitido la pluriformidad de la iglesia reconociendo que ésta no es perfecta, pero han insistido en que debe haber uniformidad o congruencia básica de la doctrina.

El calvinismo en la historia

Aunque Calvino fue el sistematizer de la teología de la reforma, desde entonces los que han aceptado su estructura de la teología han continuado desarrollando muchas de sus ideas. Durante su vida él mismo desarrolló su pensamiento en las sucesivas ediciones de sus Instituciones de la Religión Cristiana. Con la escritura de las varias Confesiones Calvinistas, tales como el catecismo de Heidelberg (1563), los Cánones del Sínodo de Dort (1618), y la Confesión y Catecismos de Westminster(1647 - 48), ha habido adiciones y subsiguientes desarrollos en el pensamiento teológico. Durante los años siguientes, varios teólogos han elaborado tópicos que Calvino planteó pero no examinó plenamente.

En el siglo XIX, especialmente, se produjo una muy considerable expansión del pensamiento calvinista bajo la influencia de Abraham Kuyper y Herman Bavinck en los Países Bajos, Auguste Lecerf en Francia, y A A Hodge, Charles Hodge, y un B B Warfield en los Estados Unidos. La tradición que ellos establecieron continuó n el siglo XX con John Murray, J Gresham Machen y Cornelius Van Til en los Estados Unidos; Herman Dooyeweerd y D H Vollenhoven en los Países Bajos; y muchos otros en varios países.

Sin embargo, la influencia de Calvino no se ha limitado de ninguna manera al ámbito teológico, ya que las implicancias de su doctrina influenciaron otras áreas del pensamiento incluso en su propio tiempo. Su visión del Estado y del derecho de los ciudadanos y magistrados subordinados de derrocar a un gobernante opresor contribuyó a sentar las bases para el desarrollo de la democracia. Sus opiniones sobre arte también han sido importantes en dar una fundamentación teológico -filosófica para el desarrollo del arte pictórico en los Países Bajos, Inglaterra, Escocia y Francia, para mencionar solo algunos países. Lo mismo se puede decir de otros campos del esfuerzo humano tales como la ciencia, la actividad económica y la reforma social. Por otra parte su pensamiento se ha extendido más allá del mundo occidental, para ejercer influencia en África, donde los calvinistas han ido como misioneros. De todas estas maneras el calvinismo ha ejercido, y ejerce todavía, una influencia importante en el mundo, intentando llevar adelante la doctrina bíblica de la gracia soberana de Dios.

W S Reid

Bibliografía
Calvino, Las Instituciones de la Religión Cristiana, ed. J T McNeill; J T McNeill, Historia y carácter del calvinismo; J H Bratt, ed., La herencia de Juan Calvino; D E Holwerda, ed., Análisis de la herencia de Juan Calvino; B B Warfield, Calvino y el calvinismo; W Niesel, La teología de Calvino; J T Hoogstra, ed., Juan Calvino, profeta contemporáneo; Un Kuyper, Conferencias acerca del calvinismo; A Lecerf, Estudios Calvinistas; H Clavier, Estudios sobre el Calvinismo; W H Neuser, ed., Calvinus Theologus; G E Duffield, ed., Juan Calvino.


Véase también:
Juan Calvin

Esta traducción ha sido hecha por: María Victoria Castillo



Este tema presentación en el original idioma Inglés


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