Crucifixión

Información General

La crucifixión era un método de ejecución utilizado por los romanos para castigar a los esclavos y extranjeros. A la víctima desnuda se la colgaba hasta morir en un travesaño sobre un poste, como espectáculo público. No se dañaba ningún órgano vital, y la muerte era una lenta agonía. Antes de la crucifixión la víctima había sido azotada y obligada a llevar el travesaño al sitio de la ejecución. La crucifixión de Jesucristo siguió ese mismo orden (Marcos 15:15, Juan 19:17).

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Aunque estrechamente asociada a Roma, la crucifixión se originó con los fenicios y persas. Se practicó desde el siglo VI AC hasta el siglo IV DC. El emperador romano Constantino I prohibió la crucifixión en 337. Puesto que Jesús fue crucificado, la cruz ha asumido importancia teológica para los cristianos. Simboliza la reconciliación con Dios a través de la fe en Cristo (1 Cor. 1:18 - 25), cuya vida, muerte y Resurrección son la prueba de que Dios perdona los pecados humanos.

Douglas Ezell


Crucifixión

(Comentario del Editor)

Parece haber una serie de ideas erróneas acerca de la crucifixión de Jesús, que NO fue ni el primero ni el único en ser crucificada. Los romanos habían utilizado ese método de ejecución durante al menos 70 años antes de que Jesús fuera crucificado. Hacia 40 A.C., 2000 personas fueron crucificados en Roma en un solo día, para entretenimiento de Quintilius Varus! Cerca de 40 años después de la crucifixión de Jesús, los romanos crucificaron a unos 500 hombres por día en el año 70 DC.

Es evidente que ya en tiempos de Jesús se había desarrollado métodos "eficientes" para ello. Por ejemplo, y sólo por razones prácticas, parece poco probable que el día de las 2000 crucifixiones los trabajadores hubieran tenido tiempo de cavar 2000 hoyos y construir otras tantas cruces. Los artículos siguientes indican que era extremadamente común dejar hundido el poste en la localización usual de las crucifixiones, y que Jesús (y los demás) casi con seguridad llevaron el travesaño solamente, aún así una pesada carga. Una vez en el lugar, el equipo ejecutor habría levantado a Jesús y el travesaño en el poste que allí había. La mayoría de las representaciones modernas de la crucifixión muestran a Jesús bastante en alto, pero casi con certeza ése no fue el caso. Las víctimas de crucifixión generalmente tenían los pies a no más de 30 a 60 centímetros (N. del T.) por encima del suelo. Además, parte del "castigo" de la crucifixión (y ejemplo visible del mismo para toda la comunidad) es que habitualmente era un largo proceso. Uno de los artículos a continuación menciona que incluso algunos cruces tenían un pequeño "asiento" para soportar parcialmente el peso del cuerpo, con el objeto de prologar aún más el tormento.

Confirma estos tópicos una serie de leyes judías de la época, varias de las cuales tratan de las maneras "oficiales" de determinar el momento de la muerte, a fin de que se pudiera retirar el cuerpo. Yev. 120b menciona que uno de los métodos de confirmación era el momento en que los animales vagabundos comenzaban a comerse los pies y piernas del condenado, que quedaban a una altura a su alcance. Oho 3:5 menciona modos de determinar cuándo se volvía impura la sangre. Había muchas otras normas asociadas con la crucifixión existe en la ley judía de entonces. Tosef, Git 7:1, Git 70b, describe cómo se podía obtener un divorcio respecto del crucificado; curiosamente, Yev. 16:3, 15c, 16:3, 15C, al parecer permitían que, al hacerlo su marido, alguna rica matrona "redimiera" a uno que iba a ser crucificado! Otro concepto moderno erróneo es que los clavos fueran puestos a través de las manos. Los romanos habían descubierto mucho antes que la carne de rasgaba y la persona caía de la cruz. Los clavos se hundían ciertamente a través de la muñeca, entre algunos de sus huesos. Por último, como una confirmación de la realidad de la crucifixión de Jesús, hay registros judíos del evento. El Talmud, Sanh. 7:47:4, se refiere a que El fue sometido a halakhah, al ser "colgado vivo". Esto, junto con la lapidación, era el castigo legal por "extraviar a otros o practicar la hechicería".


Crucifixión

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En la antigüedad la crucifixión era un castigo común en las naciones paganas. No es seguro que los antiguos judíos lo conocieran; probablemente no. Las modalidades de la pena capital según la ley Mosaica eran por la espada (Éxodo 21), estrangulamiento, fuego (Lev. 20), y lapidación (Deut. 21). Se consideraba que la crucifixión era la forma más horrible de muerte, y para un judío lo era aún más por la maldición de Deut. 21:23. Este castigo comenzaba por someter al condenado a flagelación; en el caso de Nuestro Señor, sin embargo, la flagelación fue anterior a la dictación de la sentencia, y fue ordenada por Pilatos con el posible propósito de producir conmiseración y así permitirle escapar del castigo mayor (Lucas 23:22; Juan 19 : 1).

El condenado llevó su propia cruz hasta el lugar de ejecución, que estaba fuera de la ciudad en algún lugar expresamente asignado a tal efecto. Antes de ser clavado a la cruz se le dio una mezcla medicamentosa de vinagre con hiel y mirra (sopor), con el fin de mitigar sus sufrimientos. Nuestro Señor rechazó la copa, para que sus sentidos estuvieran alertas (Mateo 27:34). Sí probó la esponja empapada de vinagre, vino agrio, la posca, bebida común de los soldados romanos, colocada en una vara y ofrecida a nuestro Señor en despectiva piedad (Mateo 27:48 y Lucas 23:36), para calmar la agonía de la sed (Juan 19:29). El relato de la crucifixión de Nuestro Señor está en completo acuerdo con los usos y costumbres de los romanos en esos casos. Fue crucificado entre dos "malhechores" (Isaías 53:12 y Lucas 23:32), y vigilado por un grupo de cuatro soldados (Juan 19:23; Mat. 27:36, 54), con su centurión. La "fractura de las piernas" de los malhechores tenía por objeto acelerar la muerte y mitigar sus padecimientos (Juan 19:31), pero la inusual rapidez de la muerte de nuestro Señor (19:33) se debió a sus sufrimientos previos y Su gran angustia mental. La omisión de la fractura de sus piernas fue el cumplimiento de una norma (Éxodo 12:46). Él murió literalmente del corazón roto, y de allí el flujo de sangre y agua de la herida hecha por la lanza del soldado (Juan 19:34). Nuestro Señor pronunció siete memorables palabras en la cruz, a saber, (1) Lucas 23:34; (2) 23:43; (3) Juan 19:26; (4) Mat. 27:46, Marcos 15:34; (5) Juan 19:28; (6) 19:30; (7) Lucas 23:46.

(Diccionario Ilustrado Easton)


Cruz, Crucifixión

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La palabra griega para "cruz", stauros, literalmente denota una estaca o poste levantado y aguzado; la palabra xylon es usualmente "madera" o "árbol". Tanto el NT como alguna otra literatura del período se refieren con frecuencia a una forma particularmente cruel y degradante de pena capital, conocida como crucifixión. Y tanto en la literatura cristiana canónica como en la posterior, "cruz" y "crucifixión" adquieren un significado especialmente importante debido a su relación con la muerte de Jesús y las expectativas de Sus discípulos. Cualquier apreciación de la crucifixión en el mundo antiguo debe incluir los hechos relacionados con el acto en sí, su efecto sobre la víctima y sus implicancias socioculturales.

Métodos de Crucifixión

La crucifixión implicaba subir al condenado a un poste, algún tipo de marco o andamio, o un árbol natural, lo que le exponía a la vista y escarnio públicos. En muchos casos la persona era ejecutada a través de otros medios y entonces se izaba la totalidad o parte del cuerpo (generalmente la cabeza). En otras circunstancias era el medio real de ejecución. Debido al efecto de la crucifixión en el cuerpo y al largo período que solía transcurrir antes de la muerte, era la forma más dolorosa, cruel y bárbara de ejecución, cuyas raíces se pierden en la historia. De una u otra forma se sabe que la practicaron muchos grupos (como indios, escitas, celtas, germanos, británicos y taurios), pero se la asocia más con los persas, cartagineses, fenicios, griegos, y en especial con los romanos. Algunas evidencias sugieren que puede haber sido tanto un sacrificio humano religioso, como un medio de castigo.

Las formas más antiguas probablemente implicaban empalar al condenado en un solo poste, o suspenderlo de él sujetando la cabeza entre una "Y" en un extremo de la instalación. En tiempos neotestamentarios parece haber habido diferentes "cruces" comúnmente usadas por los romanos. Además del poste único (crux simplex), muchas implicaban el uso de al menos dos piezas separadas de madera que formaban un marco. Pero la crucifixión daba a los verdugos oportunidad de emplear su más cruel y sádica creatividad: de vez en cuando se colgaba a las víctimas en posiciones grotescas por una variedad de medios. Las dos formas de cruz más probablemente empleadas para la ejecución de Jesús son la de San Antonio (crux commissa), en forma de T, o la cruz latina (crux immissa), en la que la pieza vertical se fija sobre la horizontal (patibulum), por encima de la cabeza de la víctima; la afirmación de Mat. 27:37 (cf. Lucas 23:38) de que la inscripción fue colocada "por sobre la cabeza", y la tradición más antigua, apoyan que se tratara de esta última.

Las descripciones detalladas de la crucifixión son pocas; los autores parecen haber evitado el tema. Los recientes descubrimientos arqueológicos, que incluyen restos óseos de una crucifixión en el primer siglo de Palestina (en Giv'at ha-Mivtar en Jerusalén), han incrementado considerablemente el conocimiento del acto. Parece que los relatos evangélicos de la muerte de Jesús describen un procedimiento romano usual para la crucifixión. Tras la sentencia el condenado debía cargar la pieza horizontal hasta el lugar de ejecución, siempre fuera de la ciudad. El jefe del grupo ejecutor, de cuatro personas, conducía la procesión llevando un cartel con el motivo de la ejecución. Allí la víctima era azotada (en el caso de Jesús esto parece haber precedido a la condena, posiblemente para suscitar compasión). Los brazos extendidos de la víctima eran fijados a la barra de la cruz con clavos o sogas, y así se la alzaba y sujetaba al poste perpendicular (que en algunas zonas puede haber sido dejado en el lugar permanentemente, por comodidad y como advertencia). Puede haberse provisto una pequeña tabla o soporte como asiento para apoyar algo del peso del cuerpo (lo que en realidad puede haber prolongado el sufrimiento, al impedir la asfixia). Los pies se le amarraban entonces de modo de forzar la posición flectada de las rodillas. Contrariamente a la creencia popular contemporánea, las cruces no eran altas; los pies estaban probablemente a no más de unos cuantos centímetros por encima del suelo. El cartel que describía la acusación se sujetaba a la cruz.

La muerte generalmente llegaba con gran lentitud. No era inusual que las personas sobrevivieran durante días en la cruz; la intemperie, la enfermedad, el hambre, los golpes y el agotamiento eran las causas inmediatas habituales de la muerte. De vez en cuando la muerte era "misericordiosamente" apresurada rompiendo las piernas de los condenados. En el caso de Jesús la muerte llegó mucho antes de lo usual; se introdujo una lanza en Su costado para asegurarse de que estuviera efectivamente muerto antes de que el cuerpo fuera retirado (Juan 19:31-37). A menudo los cuerpos de los crucificados eran dejados insepultos para ser comidos por aves y animales carnívoros, lo cual se sumaba a la humillación.

No se pueden exagerar el estigma y la vergüenza sociales que el mundo antiguo asignaba a la crucifixión. Se la reservaba a los esclavos, a los criminales de la peor ralea de los estratos más bajos de la sociedad, a los militares desertores y, en especial, a los traidores; sólo en raros casos se crucificó a ciudadanos romanos, cualquiera fuera su delito. Entre los judíos la crucifixión conllevaba un estigma adicional. El Deut. 21:23, "Un hombre colgado es maldito por Dios", se entendió como que el método mismo de muerte atraía una maldición divina sobre el crucificado. Así, la idea de un Mesías crucificado planteaba un problema especial a judíos como Pablo (Cf. Gal. 3:13, 1 Cor. 1:27-29).

Importancia de la Cruz

Los autores del Nuevo Testamento asumen la historicidad de la crucifixión de Jesús y centran su atención sobre su importancia. En ello entienden que Aquel "que tenía forma de Dios, no estimó que la igualdad con Dios fuera algo para entender", estaba dispuesto a "humillarse," tomar “la forma de siervo", y soportar "incluso la muerte en cruz" (Fil.. 2:6-8), que es el colmo de la humillación y de la degradación. Sin embargo, afirman, la crucifixión de Jesús el Mesías (Cristo), fue voluntad y acto de Dios con significación cósmica y eterna. En el nivel más simple la crucifixión de Jesús fue el medio por el que Dios proporciona la salvación, el perdón de los pecados (cf. 1 Cor. 15:3). Cristo crucificado se convierte en la síntesis del mensaje cristiano (1 Cor. 2:2). La cruz de Jesús, el Hijo amado de Dios, es la suprema manifestación del amor que Dios tiene por el pecador (cf. Juan 3:16, 15:16). En la muerte de Jesús Dios se ocupa concretamente del pecado y la culpa que ofende Su santidad y separa al hombre de su Creador. Debido a la cruz Dios se convierte en justo juez y a la vez en el que hace disponible el perdón y justifica los creyentes (cf. Rom. 3:26). Las exigencias legales contra el hombre han sido "canceladas", clavadas en la cruz (Col. 2:14). La palabra de la cruz es la palabra de reconciliación de Dios (II Cor. 5:19).

La cruz es también el símbolo del discipulado. Para los palestinos del siglo I, que a menudo veían condenados llevando su travesaño al sitio de su tortura final, las palabras de Jesús, "El que quiera ser Mi discípulo, que tome su cruz y Me siga" (Marcos 8:34; Cf. Matt. 10:38 y Lucas 14:27), deben haber tenido un efecto chocante y gráfico. Jesús insistió en que la humillación y el sufrimiento que culminaron con su crucifixión caracterizarían la experiencia de sus seguidores. "Es", dice, "para el discípulo sea como su maestro" (Mateo 10:24). La crucifixión se convierte en parte de la identificación entre Cristo y el creyente, que es "crucificado con Cristo" (Gálatas 2:20). El lado negativo de la nueva vida del cristiano consiste en haber "crucificado" la índole y deseos pecaminosos (Gál. 5:24). Entendida en su contexto histórico y social, la afirmación de Pablo de que la proclamación de Cristo crucificado era un "obstáculo" o "escándalo" (skandalon) para los judos y "locura" (moria) para los gentiles, es lógica y clara. Sin embargo, para los cristianos sigue siendo un acto y una demostración "del poder y sabiduría de Dios" (1 Cor. 1:23-24).

J J Scott, Jr.
(Diccionario Evangélico Elwell)

Bibliografía
B. Siede et al., NIDNTT, I, 389-405; J. F. Strange, IDB Suplemento, 199-200; M. Hengel, La Crucifixión.


Crucificar (verbo)

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Crucificar significa (a) "el acto de la crucifixión", por ejemplo, Mat. 20:19; b) metafóricamente, "la eliminación de la carne con sus pasiones y concupiscencias", condición cumplido por los que son "de Cristo Jesús," Gal. 5:24, Vers. Revis. (y lo mismo de la relación entre el creyente y el mundo, 6:14. 5:24, V.R.).

"Cruxifixum” (su, "para"; sum, "con") se usa para (a) literalmente, la crucifixión en compañía de otro (Mat. 27:44; Marcos 15:32; Juan 19:32); (b) metafóricamente, para la identificación espiritual con Cristo en su muerte ( Rom. 6:6; Gál. 6:6, y 2:20).

(ana, nuevamente) se usa en Heb. 6:6 para los apóstatas que, como cristianos meramente nominales, al retornar al judaísmo se volvían virtualmente culpables de “crucificar” de nuevo a Cristo.


Crucifixión

Información sobre el punto de vista judío

La crucifixión era el acto de dar muerte a alguien clavándolo o amarrándolo a una cruz. Entre los modos de pena capital reconocidos por el derecho penal judío no se encuentra la crucifixión; en el Nuevo Testamento se recurre a "colgar" a los delincuentes "en un árbol", mencionado en Deut. XXI, 22, sólo después de la lapidación (Sanh. vi. 4; Sifre, ii. 221, ed. Friedmann, Viena, 1864). Un tribunal judío no habría podido dictar una sentencia de muerte por crucifixión sin violar la ley judía. El código penal romano reconocía esta cruel pena desde tiempos remotos (Cæsar Aurelio Víctor, 41); puede haberse desarrollado a partir de la primitiva costumbre de "colgar" ("arbori suspendere") en el "arbor infelix", que estaba consagrado a los dioses del bajo mundo. Seneca ("Epistola", 101) todavía llama a la cruz "infelix lignum". A menudo se empleaban árboles para los condenados a crucifixión (Tertuliano, "Apología", viii. 16). Originalmente sólo los esclavos era crucificado, y de ahí que "muerte en la cruz" y "servil supplicium" se utilizaran indistintamente (Tácito, "Historia", iv. 3, 11). Más tarde, los libertos de lugares provincianos ("humiles") fueron agregados a la clase receptora de esta sentencia, mientras que los ciudadanos romanos estaban exentos en toda circunstancia (Cicerón, "Verr." I. 7; iii. 2, 24, 26, iv. 10 y sgts.). Los delitos que entrañaban esta pena eran la piratería, el robo en descampado, el asesinato, la falsificación, el falso testimonio, el amotinamiento, la alta traición, la rebelión (véase Pauly-Wissowa, "Real- Encyc." Sv "Crux"; Josefo, "BJ" v. 11, §1). Los soldados que desertaban al enemigo y los esclavos que denunciaban a sus amos ("delatio domini") también eran castigados con la muerte en la cruz.

Modo de ejecución.

Había cruces de diferentes formas. Algunas tenían forma de T, y otras, la de una cruz de San Andrés, mientras que aún otras tenían cuatro partes. El tipo más común consistía en un poste ("palus") firmemente hundido en el suelo ("crucem figere") antes de que el condenado llegara al lugar de la ejecución (Cicerón, "Verr." V. 12; Josefo, "BJ" vii . 6, §4), y una viga horizontal ("patibulum"), que llevaba el "titulus" –inscripción que describía el delito (Mateo xxvii. 37; Lucas xxiii. 38; Suetonio, "Cal." 38). Era esta viga transversal, y no el pesado poste, lo que el condenado era obligado a llevar a la escena de la ejecución (Plutarco, "De Sera Num. Vind" 9; Mat. Ib.; Juan xix. 17; véase Cruz). La cruz no era muy alta, por lo que sin dificultad se podía izar con cuerdas al condenado ("in crucem tollere, agere, dare, ferre"); sus manos y pies quedaban sujetos con clavos a la viga y al poste (Tertuliano, "Adv. Judæos", 10; Séneca, "Vita Beata", 19), si bien se ha sostenido que, como en Egipto, las manos y pies sólo se amarraban con cuerdas (ver Winer, "BR" i. 678). La ejecución iba siempre precedida de la flagelación (Livy, xxxiv. 26; Josefo, "BJ" ii. 14, § 9, c. 11, §1), y en el camino a su muerte, conducido por las calles más concurridas, el delincuente quedaba expuesto a la injuria y la agresión. A su llegada al cadalso se le quitaban sus ropas y la ejecución se llevaba a cabo; la muerte sería probablemente causada por el hambre o agotamiento, la rígida posición del cuerpo, que producía temibles torturas, y en definitiva, la parálisis progresiva. Queda abierto a duda el que se haya proporcionado un apoya-piés, pero por lo general el cuerpo se ponía a horcajadas sobre una base ("sedile"). La agonía duraba al menos doce horas, y en algunos casos hasta tres días; para acelerar la muerte se quebraban las piernas, lo que se consideraba un acto de clemencia (Cicerón, "Phil". xiii. 27). El cuerpo permanecía en la cruz, pasto de aves de presa hasta que se pudría, o se les daba a animales salvajes; a veces se concedía un permiso especial para retirar el cuerpo. Estaban a cargo un oficial y sus soldados (carnifex y triumviri). Esta cruel manera de ejecutar una sentencia de muerte fue introducida en Palestina por los romanos. Josefo destaca la primera crucifixión como acto de inusual crueldad ( "Ant". Xiii. 14, §2), además de ilegal, pero muchos judíos padecieron esta pena extrema (Ib. xx. 6, § 2; "Vita", § 75; "BJ" ii. 12, § 6, 14, § 9, c. 11, § 1; Philo, ii. 529).

Durante el período de disturbios que precedieron a la rebelión abierta contra Roma (alrededor de 30-66 AC), los "rebeldes" tuvieron un somero juicio a manos del opresor y fueron crucificados como traidores, entre ellos los hijos de Judas el Galileo. Los detalles provistos en el Nuevo Testamento (Mateo xxvii y paralelos) sobre la crucifixión de Jesús concuerdan en todo con el procedimiento vigente en el derecho romano, aunque cabe destacar dos modificaciones: (1) a fin de insensibilizarlo al dolor, se le dio un bebedizo (????, Matt. Xxvii. 34, 48; Juan xix. 29), según la humanitaria disposición judía (ver Maimónides, "Yad," Sanh. xiii. 2; Sanh. 43 a). El brebaje era una mezcla de mirra y vino, dado para que "el condenado perdiera la consciencia clara a través de la consiguiente intoxicación". Contrariamente a la práctica romana de dejar el cuerpo en la cruz, el de Jesús fue retirado y enterrado, esto último en conformidad con la ley y la costumbre judías. (2) Estas excepciones, sin embargo, agotan los incidentes de la crucifixión de Jesús que pudieran indicar en ella una participación, y un posterior reglamento, de judíos o de la ley judía. El modo y manera de la muerte de Jesús apuntan sin duda a las costumbres y leyes romanas como poder conductor. Desde el punto de vista judío, el delito de que Jesús fue convicto por los sacerdotes judíos está muy en duda (ver Jesús). Si fue blasfemia, la lapidación, de acuerdo a la ley judía, debería haber sido la pena, con suspensión en la horca después de la muerte (Mishnah Sanh. Iii. 4; Sifre, iii. 221). No se cumplieron las disposiciones conocidas (Sanh. vi.) que preveían, antes de la ejecución, una revocación de la sentencia. Tampoco se construyó, como era habitual, la "cruz" –es decir, la horca para colgar– después de la lapidación, según ordena Sanedrín vi. 4. Sus manos no fueron atadas en la forma prescrita, ni se enterró la "cruz" junto con el cuerpo (Maimónides, "Yad," Sanh. Xv. 9). Es más que dudoso que la ley judía hubiera tolerado una triple ejecución a la vez (Sanh. vi. 4; Sifre, ii. 221).

Fecha de la Crucifixión de Jesús.

La mayor dificultad desde el punto de vista del procedimiento penal judío la plantean el día y la hora de la ejecución. Según los evangelios Jesús murió el viernes, víspera del Sabbath. Pero ese día, en vista de la cercanía del Sabbath (día santificado), las ejecuciones que duraran hasta entrada la tarde eran casi imposibles (Sifre, ii. 221; Sanh. 35b; Mekilta a Wayakel). Los Sinópticos no concuerdan con Juan en el día del mes. Según este último Jesús murió el 14 de Nisan, como si fuera el cordero pascual, pero por cierto que las ejecuciones no eran regulares en la víspera de un feriado judío. Según los Sinópticos, la fecha de la muerte fue el 15 de Nisan (primer día del Passover) cuando, de nuevo, ninguna ejecución habría podido tener lugar (Mishnah Sanh. Iv. 1, y los comentarios: Yer. Sanh. Ii. 3; Yer . Be?. V. 2; Ket. I. 1). Esta discrepancia ha dado lugar a diversos intentos de rectificación. El de Chwolson, que es el más ingenioso, supone que Jesús murió el 14, explicando el error en Mateo por un error de traducción del hebreo original en Matt. xxvi, 17 (debido a la omisión de la primera, véase su "Das Letzte Passamahl Christi", p. 13). Pero aun así, toda la explicación artificial que intenta Chwolson de la ley relativa al Passover cuando el 15 de Nisan cayera en sábado, no elimina la dificultad de una ejecución ocurrida el viernes = víspera del Sábado y del día santo; y no se habría podido bajar el cuerpo a una hora tan tardía como la nona (3 de la tarde). No se enterraban los cuerpos de ejecutados en tumbas privadas (Sanh. vi. 5), en tanto que Jesús fue enterrado en un sepulcro perteneciente a José de Arimatea. Además de eso, la jurisdicción penal en casos de pena capital le había sido quitada al Sanedrín "cuarenta años antes de la destrucción del Templo".

Estos hechos demuestran que la crucifixión de Jesús fue un acto del gobierno romano. Las fuentes judías no corroboran que fuera costumbre liberar a un condenado a muerte debido a las fiestas. Pero muchos de judíos sospechosos de ambiciones mesiánicas habían sido clavados en una cruz por Roma; en opinión de Roma el Mesías, "rey de los judíos", era un rebelde, y éstos eran crucificados (Suetonio, "Vespas." 4; "Claudio", xxv.; Josefo, "Ant." Xx. 5, §1, 8, §6; actos v. 36, 37). La inscripción en la cruz de Jesús revela el delito por el que, según el derecho romano, Jesús expiró: era un rebelde. Tácito ( "Annales", 54, 59), por lo tanto, informa sin comentarios el hecho de que Jesús fue crucificado. Para los romanos no se necesitaban más pormenores. La participación de Poncio Pilatos en la tragedia, como se la relata en los Evangelios, es la de un miserable cobarde, lo cual no concuerda con su carácter, así como se lo describe en otras partes (véase Süchrer, "Gesch." Index, sv). Los otros incidentes consignados en el Nuevo Testamento –el desgarrón de la cortina, la oscuridad (eclipse de sol), el levantamiento de los muertos desde sus tumbas– son añadidos apocalípticos derivados de la escatología mesiánica judía. Los denominados autos de ejecución (véase Mayer, "Die Rechte der Israeliten, Athener, und Römer," iii. 428, nota 27) son espurios.

Kaufmann Kohler, Emil G. Hirsch
Enciclopedia Judía, publicada entre 1901-1906.


Ludwig Philipson, Haben die Juden Jesum Gekreuzigt? 2d ed., reimpreso en 1902; Hirsch, La Crucifixión desde el punto de vista judío, Chicago, 1892; Chwolson, Das Letzte Passamahl Christi, San Petersburgo, 1892; obras de los historiadores judíos, como Grätz, Jost, etc; Schürer , Gesch.; Comentarios sobre los evangelios.K.

Asimismo, véase:

Cruz
Siete palabras en la cruz
Inscrita palabras en la Cruz
La resurrección de Jesús


Esta traducción ha sido hecha por: María Victoria Castillo



Este tema presentación en el original idioma Inglés


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