Iglesia Episcopal

Información General

La Iglesia Protestante Episcopal en los Estados Unidos forma parte de la Comunión Anglicana mundial. A fines del decenio de 1980 la iglesia tenía unos 2.500.000 miembros en unas 7.000 parroquias y misiones, con unos 14.000 clérigos. Dividida en 4 provincias que incluyen todos los estados y territorios de los Estados Unidos, cuenta con 106 diócesis y distritos misioneros.

La historia de la Iglesia Episcopal se inició con la exploración y colonización inglesas de América del Norte. Pese a que las colonias de Nueva Inglaterra fueron fundadas por puritanos que se oponían al anglicanismo, un gran número de anglicanos se asentaron en el sur de las colonias, y la Iglesia de Inglaterra se convirtió en la iglesia establecida en las Carolinas, Maryland y Virginia; la Revolución Americana cortó los lazos entre la Iglesia de Inglaterra y la iglesia en las colonias. Así, en 1789 la Iglesia protestante Episcopal comenzó su existencia separada, decidida no sólo a preservar su patrimonio anglicano sino también comprometida con los ideales de los Estados Unidos, tales como la separación de la Iglesia y el Estado.

CREER
Religioso
Información
Fuente
página web
Nuestra lista de 1.000 Temas Religiosos
E-mail
El carácter de la Iglesia Episcopal fue influenciado durante sus primeros años por la polémica entre el partido de la Iglesia Baja, dirigido por William White, primer obispo de Pensilvania, y el de la Iglesia Alta, dirigida por Samuel Seabury, obispo de Connecticut. Tratando de resolver el altercado, la iglesia episcopal estableció la política de que una iglesia democrática, dominada por laicos entraba en conflicto con la estructura aristocrática de dirección, dominada episcopalmente. Se produjo una controversia general, entre una cámara de obispos y una de clérigos y laicos diputados, programada para reunirse cada tres años. Iba a haber una tensión adicional entre esta convención nacional y las diócesis y distritos misioneros locales, que resistieron a la injerencia del organismo nacional. La unidad se ha mantenido por las tradiciones comunes consagradas en una constitución y derecho canónicos, el Libro de Oración Común y el triple ministerio de obispos, sacerdotes y diáconos, así como a través de un acuerdo para coexistir.

La historia posterior de la Iglesia Episcopal es en gran parte la de su expansión con el crecimiento de los Estados Unidos en territorio y población, y de las revisiones de políticas, leyes y liturgia. El compromiso misionero de la Iglesia condujo a la fundación de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera en 1821; su presidente es el obispo principal y más antiguo de la cámara de obispos, lo cual marcó el comienzo de un ejecutivo nacional permanente para la iglesia. En 1919 la convención general creó el consejo nacional, más tarde llamado consejo ejecutivo, que absorbió a la sociedad misionera y otras sociedades para la educación y el trabajo social. En 1976 la convención general aprobó la revisión del Libro de Oración Común (previamente revisado en 1892 y 1928) y la admisión de la mujer al ministerio ordenado. Estas decisiones provocaron una discordia generalizada, haciendo que algunos miembros de la iglesia se fueran a otras o establecieran una nueva, la Iglesia Anglicana de Norteamérica. En 1989 la consagración de Barbara Harris como primera mujer obispo provocó la formación del Sínodo Episcopal de los Estados Unidos, grupo disidente apoyado por varios obispos Episcopales.

La Iglesia Episcopal ha participado activamente en el Movimiento Ecuménico, en gran parte a través del Consejo Nacional de Iglesias y el Consejo Mundial de Iglesias. Ha participado en conversaciones con otras iglesias, principalmente la presbiteriana, católica romana y luterana.

John E Booty

Bibliografía

R Albright, Historia de la Iglesia Protestante Episcopal (1964); J Booty, La Iglesia Episcopal en crisis (1988); D Locke, La Iglesia Episcopal (1991); R Pritchard, ed., Lecturas de la Historia de la Iglesia Episcopal ( 1986).


Iglesia Protestante Episcopal en los Estados Unidos de América

Información Católica

La historia de esta organización religiosa se divide naturalmente en dos: el período de su dependencia de la Iglesia de Inglaterra, y el de su existencia separada con una jerarquía propia.

I. ANTES DE LA REVOLUCIÓN AMERICANA

La Iglesia de Inglaterra se instaló permanentemente en el Estado de Virginia en 1607, al fundarse la colonia de Jamestown. Había habido intentos esporádicos antes de esta fecha -1585 y 1587, bajo los auspicios de Walter Raleigh en las Carolinas, y en 1607, bajo los auspicios del Presidente Popham de la Corte Suprema y Sir Ferdinando Gorges en Maine. El intento de fundar colonias habían fracasado y con él, por supuesto, el de establecer las instituciones eclesiásticas inglesas.

Durante el período colonial la Iglesia de Inglaterra logró una cuasi instalación en Maryland y Virginia, y en menor medida en las otras colonias, con la excepción de Nueva Inglaterra, donde durante muchos años los pocos episcopales presentes fueron ferozmente perseguidos, y en el mejor de los casos, apenas tolerados. En los estados del sur —sobre todo en Virginia y Maryland, en el último de los cuales la Iglesia de Inglaterra había privado a los católicos no sólo del poder político sino incluso de la libertad religiosa— la Iglesia de Inglaterra, aunque bien provista desde un punto de vista mundano, no era en modo alguno fuerte, ni espiritual ni intelectualmente. Los nombramientos a parroquias estaba casi totalmente en manos de funcionarios que se negaban a preparar a los ministros y darles así derecho a los emolumentos de su cargo, sino que preferían pagar capellanes a los que podían despedir a su arbitrio. Naturalmente, esto condujo a llenar el ministerio con muy indignos candidatos, y redujo al clero a una posición de desprecio a ojos de los laicos.

Como no había obispos en Estados Unidos, las iglesias en las colonias estaban bajo la jurisdicción del obispo de Londres, que los gobernaba por medio de comisarios, y aunque entre éstos había hombres tan eminentes como el Dr. Bray en Maryland, y el Dr Blair, fundador de la universidad William y Mary en Virginia, el poder laico era tan fuerte, y los hombres dispuestos a emprender el trabajo del ministerio, tan inferiores, que era muy poco lo que se podría hacer. Incluso los esfuerzos de la Sociedad para la Propagación del Evangelio tuvieron muy poco efecto en el sur, aunque en Pennsylvania, Nueva York, Nueva Jersey tuvo mejores frutos.

Pero mientras que la iglesia anglicana se hundió en el sopor espiritual e intelectual en el sur, y llevó una existencia más bien aletargada en los estados del centro, en 1722 se produjo en Nueva Inglaterra un evento muy promisorio para el futuro del anglicanismo, y que sacudió hasta sus bases al Congregacionalismo de allí. Timothy Cutler, rector de la Universidad de Yale, con otros seis ministros congregacionistas, todos intelectuales y piadosos, anunció a sus hermanos en el ministerio congregacional de Connecticut que ya no podían seguir fuera de la comunión visible con una Iglesia Episcopal; y que algunos de ellos dudaban de la validez, mientras otros estaban convencidos de la nulidad, de las ordenaciones presbiterianas. A tres se les convenció posteriormente de permanecer en el ministerio congregacionista; el resto se hizo episcopalianos, y tres de éstos, los sres Cutler, Johnson y Brown, fueron ordenados en el ministerio de la Iglesia Anglicana.

Durante la Revolución

Durante el período de la Revolución la Iglesia de Inglaterra en Estados Unidos bajó mucho en la estimación de los estadounidenses por su fuerte adhesión a la causa de la Corona británica; pero no faltaban clérigos y legos que destacaban por su lealtad a la causa de las colonias y por los sacrificios patrióticos que hicieron por la causa de la independencia. Dos miembros de ese clero fueron el señor White, asistente en la Iglesia de Cristo, Filadelfia, y el sr. Provost, auxiliar de la iglesia de la Trinidad, de Nueva York. Siendo “tories” [conservadores británicos, N.del T.] los rectores de estas iglesias, ambos caballeros los sucedieron como pastores de sus respectivas parroquias.

II. DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN AMERICANA

La facción Seabury

Al finalizar la guerra los episcopales, como ya se les llamaba comúnmente, se dieron cuenta de que si iban a tener un rol en la vida nacional, su iglesia debía darse una organización nacional, el mayor obstáculo para lo cual era que sus obispos que construyeran una jerarquía nacional. En Connecticut —donde los que habían ido a la Iglesia Episcopal no sólo se habían persuadido de la necesidad de episcopado, sino también habían adoptando otros muchos postulados de los teólogos Carolinos—, se consideraba que un obispo era absolutamente necesario, y en consecuencia, el clero de ese estado eligió al Rev. Samuel Seabury y le pidió ir al extranjero y obtener el carácter episcopal.

Fue imposible lograr el episcopado en Inglaterra, debido a que los obispos de allá no podían por ley consagrar a ningún hombre que no prestara juramento de fidelidad, y aunque durante la Revolución las simpatías “tories” de Seabury fueron ampliamente conocidas, le habría sido imposible regresar a los Estados Unidos habiendo recibido la consagración como súbdito británico. Tras la negativa de los obispos ingleses a conferir el episcopado viajó a Escocia, donde después de prolongadas negociaciones, los obispos que no prestaban juramento consintieron en conferirle el carácter episcopal.

Estos obispos eran el remanente de la Iglesia Episcopal que los Estuardo habían deseado tan ardientemente establecer en Escocia y que había perdido la protección del Estado, junto con todo su financiamiento, por su fidelidad a Jacobo II. Los presbiterianos escoceses miraban los principios religiosos de aquéllos como apenas menos incómodos que los de los católicos y políticamente que se les consideraba igualmente peligrosos. En realidad, eran eclesiásticos sumamente encumbrados, y habían alterado la liturgia hasta el punto de asemejar su doctrina de la Santa Eucaristía a la de la Iglesia Católica. Se sabía que incluso habían empleado crisma en la confirmación, y eran firmes creyentes en el carácter sacerdotal del ministerio cristiano y en la necesidad de la sucesión apostólica y la ordenación episcopal. El Dr. Seabury fue consagrado por ellos en 1784 y, siendo él mismo de opiniones teológicas muy similares, firmó inmediatamente un acuerdo comprometiéndose a hacer todo lo posible para introducir en Connecticut las peculiaridades litúrgicas y doctrinales de los no jurantes. A su regreso a su Estado procedió a organizar y gobernar su diócesis como en gran medida lo habría hecho un obispo católico; excluyó al laicado de las deliberaciones y concejos eclesiásticos y, tanto como pudo, de todo control de los asuntos eclesiásticos.

Las facciones White y Provost

Pero si se sacerdotalismo triunfaba en Connecticut, muy otra cosa fue en Nueva York, Pensilvania y Virginia. El dr. White, ahora rector de la Iglesia de Cristo y doctor en teología, creía que si la Iglesia Episcopal iba a vivir y crecer en Estados Unidos tenía que aceptar, y adoptar en la mayor medida posible, el principio de una administración representativa. El habría querido seguir sin el episcopado tanto tiempo como se pudiera lograr de Inglaterra, y, entre tanto, ordenar a los candidatos al ministerio con la coordinación presbiteriana, pero advirtiéndoles de que al llegar un obispo serían re-ordenados condicionalmente. Esta última sugerencia, empero, encontró poco apoyo entre los episcopales, y finalmente, después de muchas dificultades, se aprobó una ley en el Parlamento que facultaba a los obispos ingleses a conferir el episcopado a hombres no sujetos a la Corona británica. En consecuencia el Dr. White, elegido obispo de Pennsylvania, y el Dr Provost, de Nueva York, viajaron a Inglaterra y recibieron la consagración de manos del entonces arzobispo de Canterbury, doctor Moore, el domingo de Septuagésima de 1787.

Tenue unión tenue de las distintas facciones

A su regreso, y aunque ahora había tres obispos de los Estados Unidos, había tantas diferencias entre los eclesiásticos de Connecticut y los de estados del centro y del sur, especialmente respecto a la presencia de laicos en los concejos eclesiásticos, que no fue hasta 1789 que se llevó a cabo una unión. Incluso después de esa fecha, cuando el Dr. Madison fue elegido obispo de Virginia tuvo que ir a Inglaterra para su consagración, porque el obispo Provost, de Nueva York, se negó a actuar en conjunto con el obispo de Connecticut. No obstante, la unión finalmente se cimentó en 1792 al ser elegido el Dr. Claggert como obispo de Maryland, y habiendo en el país tres obispos de línea anglicana excepto el Dr Seabury, el obispo de Nueva York retiró sus objeciones a fin de que el Dr Seabury fuera el cuarto.

Si Dr Seabury no habían sido invitados a participar en la consagración del Dr Claggert, un cisma entre Connecticut resto de los residuos del país habría sido el resultado inmediato.

III. LOS TRES GRUPOS DE LOS EPISCOPALIANOS

Casi desde el comienzo mismo de su vida independiente, las tendencias que se han evidenciado en los tres grupos de la Iglesia Episcopal de nuestros días no sólo eran evidentes, sino que estaban arraigadas en los miembros del episcopado. El obispo Provost, de Nueva York, representaba el temperamento racionalista del siglo XVIII, que se ha manifestado en lo que se llama el Grupo de la Iglesia Amplia.

El obispo White representó al Grupo Evangélico, con su creencia más en la conveniencia que en la necesidad de la sucesión apostólica y su deseo de fraternizar en la medida de lo posible con las demás denominaciones de la Reforma. El obispo Seabury, por otra parte, representó la posición tradicional de la Alta Iglesia, intelectual en lugar de emocional, con más énfasis en la organización de la Iglesia hacia el exterior que en la religión emocional.

Grupo de la Alta Iglesia

Esta escuela ha jugado una parte muy importante en la historia de la Iglesia Protestante Episcopal en los Estados Unidos, y si bien indudablemente fue influída en gran medida por el Movimiento de Oxford, existía y actuaba mucho antes de 1833. De hecho, en los años veinte el obispo Hobart ya mostraba ese tipo de piedad evangélica que, junto con altas ideas sacramentales, ha sido desde entonces la principal característica del grupo.

El Movimiento de Oxford, sin embargo, no dejó de ser influyente, y ya en 1843 las disputas entre los eclesiásticos muy elevados y el resto de la Iglesia Episcopal habían llegado a un punto tan álgido que cuando el reverendo Arthur Cary, en su examen para la ordenación, confesó los principios de "Tracto 90" –pese a lo cual no se le negó la ordenación– la controversia estalló en guerra abierta. El obispo de Filadelfia, doctor Onderdonk, fue suspendido de su cargo bajo acusación de embriaguez, pero la verdadera razón fue su simpatía con la Alta Iglesia; y su despido fue tan injusto que Horace Binney, famosa jurista, lo declaróabsolutamente ilegal. No obstante, por más de diez años no fue reincorporado a sus funciones. A su hermano obispo de Nueva York le fue aún peor: se le hicieron cargos de inmoralidad y fue suspendido de sus funciones durante el resto de su vida, a pesar de que la gran mayoría de sus conciudadanos, ya pertenecieran o no a su confesión, creían firmemente en su inocencia. El intento de suspender a un tercer obispo de la Alta Iglesia, padre del fallecido Monseñor Doane, no prosperó después de que él se presentara cuatro veces. Fue imposible hacer un juicio eclesiástico al obispo Doane, no sólo por su incomparable habilidad diplomática sino también por la rectitud y probidad de su vida.

En 1852 el obispo de Carolina del Norte, doctor Ives, renunció a su cargo en la Iglesia Episcopal y se sometió a la Sede Apostólica, y fue seguido a la Iglesia Católica por numerosos clérigos y laicos. Su secesión arrastró de la Iglesia Episcopal a todos los claras simpatías romanas, pero el grupo de la Alta Iglesia subsistió, creció y en algún grado progresó a pesar de la legislación hostil, en tanto que con el tiempo surgió nuevamente un partido pro-romano. Después de la aprobación del canon de púlpito abierto en la Convención General de 1907, una veintena de sacerdotes y un gran número de los laicos se unieron a la Iglesia Católica.

El partido evangélico

Por otro lado, el Partido Evangélico extremo, incómodo con el incremento del ritualismo y no pudiendo expulsar en gran número a partidarios de la Alta Iglesia, se separó de la Iglesia Protestante Episcopal en 1873 y formó lo que se conoce como Iglesia Reformada Episcopal. A diferencia de muchos de los órganos protestante, la Iglesia Episcopal no fue perturbada permanentemente por la Guerra Civil, ya que la caída de la Confederación terminó con la organización independiente de la Iglesia Protestante Episcopal en los Estados Confederados.

Partido de la Iglesia Amplia

Con todo, el Grupo de la Iglesia Amplia ha permanecido en la Iglesia Protestante Episcopal, y los años recientes han afectado gravemente su actitud respecto a temas tales como la mayor crítica y la necesidad de la ordenación episcopal. Los más destacados defensores de esta escuela, y cuyas conclusiones difieren poco o nada de los modernistas extremos, no han podido alterar seriamente la enseñanza de la Iglesia Episcopal sobre verdades tan fundamentales como la Trinidad y la Encarnación; y algunos casos la Alta Iglesia y el grupo Evangélico, combinados, han sido lo suficientemente fuertes como para excluirlos de la Iglesia Episcopal. El partido, sin embargo, está ganando fuerza; sus clérigos son hombres de intelecto y vigor, y los laicos que lo apoyan son en buena parte personas de grandes medios. Para aquél el futuro del anglicanismo, más que el de cualquier otra escuela de pensamiento, está en el cuerpo anglicano.

IV. ESTADÍSTICAS

En 1907 la Iglesia Protestante Episcopal de los Estados Unidos de América tenía una jerarquía de 5.413 clérigos, 438 candidatos a las órdenes y 946.252 comunicantes. A estos últimos hay que multiplicarlos al menos por tres para tener una idea de los adeptos de la Iglesia Protestante Episcopal. Poseía nueve colegios y universidades y quince seminarios teológicos.

Publicación de información escrita por W. Sigourney Fay. Transcritas por Bryan R. Johnson. Enciclopedia Católica, volumen XII. Nueva York: Robert Appleton Company. Nihil Obstat, 1 de junio de 1911. Remy Lafort, S.T.D., Censor. + John Cardenal Farley, arzobispo de Nueva York.

Bibliografía

TIFFANY, Hist. de la Iglesia Prot. Episc. de los Estados Unidos de América, en la Serie Historia de la Iglesia en Estados Unidos, VII (Nueva York, 1907); McCONNEL, Hist. De la Am. Iglesia en los EE.UU. desde la instalación de las colonias a la finalización de la Guerra Civil (Nueva York, 1890); White, Memorias de la Inglesia Prot. Ep. en los Estados Unidos (Nueva York, 1880); COLEMAN. La iglesia en los EE.UU. (Nueva York, 1895).


Esta traducción ha sido hecha por: María Victoria Castillo



Este tema presentación en el original idioma Inglés


Enviar una pregunta por e-mail o comentario para nosotros: E-mail

La web principal de CREER página (y el índice a los temas) está en
http://mb-soft.com/believe/beliespa.html