Los Menonitas rechazaron el bautismo infantil, hacer juramentos, el servicio militar y la mundaneidad. Practicaban una fuerte disciplina de iglesia en sus congregaciones y llevaban una vida sencilla, honesta y amante, a imitación de los primeros cristianos. Según lo resumido por la Confesión de Dordrecht de 1632, los principios teológicos menonitas enfatizan la influencia directa del Espiritu Santo en el corazón del creyente y la importancia de la Biblia, con su mensaje de salvación mediante la experiencia mística de la presencia de Cristo en el corazón.
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En el Nuevo Mundo el Menonismo se ramificó en varias facciones, de la cuales la (Antigua) Iglesia Menonita, todavía la más grande, es el grupo originario. Otros grupos incluyen la Iglesia Menonita de la Conferencia General y la Iglesia de los Hermanos Menonitas. La Iglesia Amish, así llamada en honor de Jacob Ammann, un obispo menonita suizo del siglo XVII, sigue aislada y conservadora; la antigua Orden Amish evita la tecnología moderna en la agricultura y manufactura, lleva ropa anticuada sujeta por broches en vez de botones, tiene culto en hogares privados y continúa hablando una amalgama de inglés y alemán (“holandés de Pennsylvania”). Los Amish Conservadores difieren solamente en su adopción del inglés y de escuelas domincales. Las iglesias se reúnen cada seis años en la Conferencia Menonita Mundial. Los Menonitas norteamericanos resides principalmente en Pennsylvania, Ohio, Indiana, y Kansas. Muchos viven también en Canadá.
Lewis W Spitz
Bibliografía
H S Bender y H C Smith, Los menonitas y su tradición (1964) y, como eds.,
Enciclopedia Menonita (1954-59); B Davies, Cadena de ámbar: la herencia de los
Menonitas (1973); C J Dyck, ed., Introducción a la Historia Menonita (1981); J W
Fretz, Los Menonitas de Waterloo (1989); R Friedmann, La Piedad Menonita a través
de los siglos (1949); J A Hostetler, Vida Menonita (1983); C W Redekop, La Sociedad
Menonita (1989); C H Smith, Historia de los Menonitas (1950); G H Williams, La
Reforma Radical (1962).
Alrededor del mismo período emergió en los Países Bajos un movimiento paralelo, liderado por Menno Simons, por quien se le llamó Menonitas. Educado para el sacerdocio y ordenado en 1524, Menno Simons derivó gradualmente a una postura radical, y en 1537 predicaba el bautismo de los creyentes y la no resistencia. Así como en Suiza, los anabautistas en Holanda sufrieron años de persecusión. Grupos similares se refugiaron en el sur de Alemania y a Austria, donde fueron conducidos por Jakob Hutter y llamados Hutteritas o Hermanos Hutteritas.
Los Hermanos Suizos continuaron sufriendo hostigamiento y persecusión hasta el siglo XVIII, y muchos huyeron a la Renania y los Países Bajos, otros a Norteamérica (Pennsylvania) y otros a Europa Oriental. En los Países Bajos la persecusión abierta cesó hacia fines del siglo XV, aunque siguió habiendo alguna coerción y discriminación a favor de la iglesia del Estado. Al igual que los Hermanos Suizos, muchos menonitas holandeses emigraron, algunos a Pennsylvania, otros hacia el este a Prusia y Polonia, llegando hacia principios del siglo XIX a Ucrania y otras partes de Rusia.
En Pennsylvania los menonitas estuvieron entre aquellos que fundaron Germantown en 1683. Los menonitas suizos y holandeses llegaron a la colonia en años posteriores; notables entre ellos, aunque numéricamente no los más importantes, fueron los seguidores del obispo menonita suizo Jakob Amman, que fueron denominados Amish o Menonitas Amish. Su indumentaria y otras costumbres muy conservadoras, especialmente el uso de la exclusión como método de disciplina, los separó de la sociedad circundante.
Posteriores olas migratorias desde Europa introdujeron en los Estados Unidos otras corrientes de la tradición menonita. En cada caso la tendencia fue hacerse cargo de tierras en lo que entonces era la frontera oeste; en la primera mitad del siglo XIX, menonitas de Suiza y de Alemania del Sur se establecieron en Ohio y otros estados al oeste de Missouri; después de la Guerra Civil, menonitas de Rusia, principalmente de origen holandés, se instalaron en Kansas, Nebraska y Dakota del Sur. Luego de la Primera Guerra Mundial, menonitas rusos emigraron a Canada, especialmente a Saskatchewan; vinieron más después de la Segunda Guerra Mundial, pero los destinos de los emigrantes menonitas más recientes han sido México, Paraguay y Brasil.
En América del Norte las organizaciones menonitas más grandes son la Iglesia Menonita (“antiguos Menonitas”), con raíces en la Pennsylvania colonial, y la Iglesia Menonita de la Conferencia General, organizada en Iowa en 1860. En 1980 la Iglesai Menonita tenía cerca de 109.000 miembros en EEUU y Canadá, y 33.000 en iglesias realcionadas del extranjero; la Iglesia Menonita de la Conferencia General tenía cerca de 60.000 mimbros en EEUU y Canadá. Las iglesias locales se organizan en conferencias distritales, que envían delegados a una conferencia general o asamblea. Muchos clérigos sirven media jornada en su iglesia, mientras mantienen un empleo secular.
A través de gran parte de su historia los menonitas han sido gente rural, tradicionalmente granjeros. En el siglo XX las organzaciones menonitas más grandes en los Estados Unidos empezaron a jugar un rol significativo en la sociedad. El uso tradicional del idioma alemán para el culto religioso sobrevive sólo en los grupos más conservadores. La Iglesia Menonita y la Iglesia Menonita de la Conferencia General auspician instituciones de educación superior. El Comité Central Menonita, con representantes de 17 organizaciones, es una agencia de ayuda y servicio cooperativos dedicados a apoyar la causa de la paz y a aliviar el sufrimiento humano en todo el mundo.
Los Hermanos Suizos eran la Iglesia Libre de la reforma de Zwingli. Al principio los líderes pioneros tales como Conrad Grebel y Felix Mantz no tenían más que alabanzas para Zwingli, pero para el otoño de 1523 comenzaron a impacientarse por el tempo de la reforma en Zurich, y especialmente por la práctica de Zwingli de permitir que el Gran Consejo de los 200 decidiera qué formas católicas de doctrina, piedad y práctica había que eliminar. Estos jóvenes radicales sentían que Zwingli era demasiado tibio y lento en materializar su concepción fuertemente bíblica de una Iglesia Reformada evangélica en Zurich, pero no hicieron nada hasta que se les ordenó bautizar a sus niños y se les prohibió efectuar más sesiones de estudio de la Biblia. Fue entonces que se reunieron, y después de honestas plegarias se atrevieron a inaugurar el bautismo de los creyentes y comisionarse unos a otros para salir como predicadores y evangelizadores.. La fecha de fundación de esta Iglesia Suiza Libre fué el 21 de enero de 1525.
En esta reunión de organización los tres líderes más fuertes eran Conrad Grebel, que falleció en 1526; Felix Mantz, que murió mártir a comienzos de 1527; y George Blaurock, terriblemente golpeado y expulsado de Zurich en 1527 y quemado en la hoguera en el Tirol en 1529. Después de que los líderes originales salieron de escena, la responsabilidad directiva recayó sobre un ex monje benedictino de Alemania del Sur llamado Michael Sattler. Fue él quien ayudó a los Hermanos Suizos dispersos y a veces disidentes a ponerse de acuerdo acerca de qué era una fe y un modo de vida bíblicos. Esto se materializó en 1527 en una aldea en Schaffhausen llamada Schleitheim. Se trabajó en siete artículos, finalmente adoptados unánimemente por los "hermanos y hermanas" presentes. Estos siete artículos se pueden resumir así:
(1) el bautismo debe darse a quienes se hayan arrepentido y crean en Cristo, que manifiesten una nueva manera de vivir, que "vayan en la senda de la resurrección" y que en realidad soliciten el bautismo (A los infantes y niños se les considera salvados sin ceremonia, pero a menudo los infantes son "dedicados".)
(2) antes de partir el pan (Cena del Seño), se hará un especial esfuerzo por sacar de cualquier forma de pecado a cualquier hermano o hermana que pudieron haberse apartado de la senda de amor, santidad y obediencia de Cristo. Los alcanzados por el pecado deben ser advertidos privadamente dos veces, luego públicamente amonestados frente a la congregación. Los Hermanos Suizos llamaron “interdicción” al rito de exclusión de los pecadores.
(3) la Cena del Señor debe ser celebrada por aquellos que se han unido al cuerpo de Cristo por el bautismo. La congregación de creyentes debe guardarse de las maneras pecadoras del mundo a fin de unirse en la "hogaza" de Cristo.
4) los discípulos de Cristo deben evitar cuidadosamente los pecados de un mundo que rechaza a Cristo. No pueden tener relación espiritual con los que rechacen la obediencia de la fe. Hay, por consiguiente, dos clases de personas: las que pertenecen al diablo y viven en pecado, y las que han sido liberadas por Cristo de esa vida perversa. Debemos romper con cualquier forma de pecado, y entonces El será nuestro Dios y nosotros seremos sus hijos e hijas.
(5) toda congregación de cristianos verdaderos necesita un pastor. Este deberá cumplir condiciones del NT, "la regla de Pablo"; deberá leer la palabra de Dios, exhortar, enseñar, advertir, amonestar, disciplinar o excluir de la congregación, presidir adecuadamente las reuniones congregacionales y la partición del pan. Si el pastor tuviera necesidades financieras, la congregación le prestará ayuda; si fuera llevado al martirio, se ordenará “en el acto" otro pastor.
(6) la sección acerca del padecer sin ofrecer resistencia se intitula "La Espada". La espada es ordenada por Dios "fuera de la perfección de Cristo" (la iglesia). El único método de la iglesia para tratar con los trasgresores es la interdicción (exclusión). Los discípulos de Cristo no deben oponer resistencia alguna. Nunca pueden utilizar la espada para hacer frente al malvado o defender al bueno, ni pueden servir como magistrados; más bien, deben reaccionar como lo hizo Cristo, que no aceptó que quisieran hacerlo rey. Bajo ninguna circunstancia pueden los cristianos no ser como Cristo.
(7) finalmente, por la palabra de Cristo, los cristianos no pueden jurar ninguna clase de juramento. Los discípulos cristianos son criaturas finitas; no pueden hacer que un cabello crezca blanco o negro. Pueden atestiguar solemnemente la verdad, pero no jurarán.
En la carta portada de los Siete Artículos, Sattler reconoce que algunos de los hermanos no habían entendido cabalmente la voluntad de Dios, pero ahora sí. Todos los errores pasado se perdonan de verdad cuando los creyentes oran respecto de sus defectos y culpabilidad; tienen una situación perfecta "mediante el perdón misericordioso de Dios y la sangre de Jesucristo".
En 1693 Jakob Ammann, un anciano suizo de Alsacia, fundó el ala más conservadora de los Menonitas, los Amish.
Con el paso de los siglos los menonitas ha producido muchas confesiones de fe, catecismos, sermones impresos y libros de himnos.
Los Menonitas se atienen a las principales doctrinas la fe cristiana y son libres de confesar el Credo de los Apóstoles. No les agrada, sin embargo, que el Credo vaya directamente desde el nacimiento de Cristo a su muerte expiatoria: sienten que también es importante estudiar el modo de vivir de Cristo, su hermoso ejemplo de amor, obediencia y servicio. No creen que intentar ser fieles tanto a la letra como al espíritu del NT sea legalismo si tal obediencia se basa en el amor a Dios y al hombre. De hecho, en 1527 Michael Sattler escribió un ensayo conmovedor, “Dos clases de obediencia”: (1) la obediencia obligada, que sí es legalismo; implica un bajo desempeño y produce orgullosos "fariseos"; (2) la obediencia filial, que se basa en el amor a Dios y nunca puede ser suficiente, porque el amor de Cristo es tan intenso. Los menonitas ven la voluntad de Dios revelada de una manera preparatoria pero no terminante en el AT, sino plena y definitivamente en Cristo y el NT.
La violenta supresión de los menonitas condujo prácticamente a su exterminio en Alemania. En Suiza sobrevivieron principalmente en dos áreas, el valle de Emme en Berna y las zonas montañosas del Jura. Alrededor de 1575 Guillermo I de la Casa de Orange trajo alguna tolerancia hacia los "Menistas" (nombre acuñado en 1545 por la condesa Ana en Frisia, para designar al Ala de la Paz del anabautismo holandés) de los Países Bajos. La severa persecución en el Taufgesinnten suizo, el Doopsgezinden holandés, y la de los menistas frisios, silenció eficazmente y durante varios siglos sus preocupaciones evangelísticas y misioneras, pero éstas fueron lentamente restablecidas en el siglo XIX, primero en Europa y luego en Norteamérica. Las misiones Menonitas han tenido mucho éxito en África, Indonesia e India, y han comenzado en América Latina.
J C Wenger
Bibliografía
Enciclopedia Menonita; T J van Braght, Espejo de Mártires; C J Dyck, ed., Introducción
a la historia de los menonitas; J Horsch, Los Menonitas en Europa; G F Hershberger,
Guerra, paz, y no resistencia; M Jeschke, Disciplinar al hermano; J A Hostetler, La
Sociedad Amish; S F Pannabecker, Puertas Abiertas; J A Toews, La Iglesia De los
Hermanos Menonitas; J C Wenger, Introducción la teología e Iglesia Menonitas en
Norteamérica.
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